EQUIPOS
ARCONIANOS OFICIALMENTE OPERATIVOS
En primer lugar, considero de importancia informar, a efectos
operativos y exclusivamente oficiales (simulacros o intervención en siniestros,
nacionales o internacionales), que a la fecha, 29 de abril de 2006, existen los
siguientes Guias con sus respectivos Perros de Rescate para Catástrofes,en
condición de operatividad, que oficialmente he formado y certificado,bajo la
metodología de formación/intervención Arcón :
CHILE
Cuerpo de Bomberos de Santiago.
COLOMBIA
Cuerpo de la Policía Nacional de Colombia.
EL SALVADOR
Cuerpo de Bomberos de El Salvador.
MÉXICO
Cuerpo de Policía de Huamantla, Tlaxcala.
ESPAÑA
Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid (Unidad de Apoyo ante Desastres de
Madrid).
Consorcio de Bomberos de Guadalajara (Unidad de Apoyo ante Desastres de Madrid).
Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Sevilla
Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Málaga
Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Huelva
Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Córdoba
Consorcio de Bomberos de Cádiz
Consorcio de Bomberos de Córdoba
Puntualizando, e informando, no obstante, lo siguiente :
Desde el momento que un ejemplar finaliza satisfactoriamente su formación bajo
responsabilidad del respectivo Instructor, en un curso de especialización Arcón
o de otro tipo, toda responsabilidad civil, administrativa y penal, competerá
al Jefe de la Unidad Canina de Rescate que pase a integrar, el Subjefe en
ausencia del primero, o aquella persona, que conste a dichos efectos,
oficialmente, por el Cuerpo (Bomberos, Policía, Ejército) al que pertenezca.
En efecto, si un perro con una inadecuada conducta de búsqueda, no detecta o no
señaliza, en una operación de intervención en derrumbamiento, una o más
personas, que demostradamente se encontraban sepultadas con vida, y cuyo nivel físico
y fisiológico del flujo de emisión odorífera, mayormente se estimaba
comprendido , en el umbral de percepción del perro o perros intervinientes, la
responsabilidad oficialmente recae sobre el Jefe de UCR que asumió la dirección
de dicha intervención.
Un ejemplar adecuadamente formado y oficialmente certificado como operativo,
puede perder o sufrir un deterioro grave en su nivel de operatividad , de
eficacia, de rendimiento, en un siniestro, por diversas causas (incorrección y
falta de rigurosidad en el diseño técnico y/o desarrollo práctico de los
regulares ejercicios de mantenimiento, insuficiente frecuencia en ejecución de
prácticas, deficiente destreza en la dirección de operaciones de intervención
en siniestros…) incluso en un espacio muy breve de tiempo, como realmente ha
sucedido en varias ocasiones, con ejemplares que he formado y oficialmente
certificados, cuyo nivel de operatividad quedaba patente reiteradamente en
simulacros de excepcional dificultad y diversidad, y que tras un periodo de
tiempo, más o menos prolongado, tras apartarse de la instrucción reglada,
constatamos que ni el Guía ni el respectivo Jefe de la Unidad, fueron, capaces,
por razones técnicas o de otra naturaleza, de mantener siquiera el nivel
operativo conseguido tras su formación especializada en el curso.
Obviamente, en caso de advertir esta progresiva y grave circunstancia, el Jefe
de Unidad, está obligado a emitir preventivamente, el consecuente informe
oficial a su respectivo Mando superior, el Jefe del Servicio, comunicando la
condición de inoperatividad para intervenir del ejemplar o ejemplares,
especificando causas específicas, y debiendo solventar en lo posible dicha
anomalía, programando los necesarios ciclos de supervisión técnica y
reciclaje, de perros y/o personas, que estimase utilmente pertinentes en todos
los aspectos.
¿ Qué debe exigirse a un perro para considerarlo operativo a efectos de
intervenir en siniestros, para detección de supervivientes sepultados, bajo un
máximo nivel de garantias reales y de factibles cotas de rendimiento canino ?
Describiré a continuación, en líneas generales, los parámetros inherentes a
la operatividad y puntos más esenciales que han de evaluarse en un perro para
concederle oficialmente la condición de operatividad (respecto a la condición
de operatividad en la persona, será tratada en otro informe). , bajo un sólido
criterio forjado tras años de rigurosa investigación, experiencia dirigiendo
numerosas intervenciones reales (terremotos, avalanchas, explosiones, fallos
estructurales…) de búsqueda y rescate (en exterior o espacios confinados), y
asumiendo oficialmente la formación especializada de múltiples Equipos Caninos
de Rescate.
Siendo además, dichos parámetros, los que de forma estricta y oficial, se han
mantenido desde enero de 1996, y que con carácter permanente, por razones técnico-operativas
ya constatadas, seguirán definiendo, la condición oficial de operatividad o
inoperatividad, relativa al internacionalmente reconocido Sistema de formación/intervención
ARCÓN :
a) NIVEL DE AUTONOMÍA Y CONCENTRACIÒN :
El perro durante la operación de búsqueda en derrumbamientos ha de presentar
de forma continua, una intensa línea de atención dirigida a la posible captación
de moléculas olorosas humanas en el aire, que puedan permitirle conducirse con
rapidez y precisión, hacia el foco de emanación odorífera de la persona
sepultada, pues de no ser así, los respectivos dispositivos de recepción-elaboración
olfativos no reaccionarán adecuadamente ante el flujo odorífero humano, aunque
estén presentes niveles, umbrales, fisiológicamente perceptibles para el
olfato del ejemplar y consecuentemente en caso de existir una o más personas
con vida sepultadas, no serían captadas ni señalizadas.
b) NIVEL DE MOTIVACIÓN :
El perro ha de experimentar un impulso motivacional respecto al desarrollo de
las búsquedas especialmente sólido, manteniendo al máximo de sus
posibilidades sico-físicas, los necesarios niveles de intensidad, perseverancia
y concentración, ya sea respecto a un solo posible sepultado o varios, a los
que deba localizar y señalizar, de forma consecutiva, encadenada, sin merma de
los referido parámetros y niveles.
c) NECESARIA CONDUCTA DE TRABAJO EN ESPACIOS CONFINADOS :
Al igual que en búsquedas exteriores, para considerar operativo un ejemplar
como Perro de Rescate en Catástrofes, ha de presentar también un alto nivel de
concentración durante las operaciones de búsqueda en espacios confinados,
asociado al suficiente estado de seguridad, carente de interferentes síntomas
de inhibición o estrés ( que afectarían gravemente al necesario nivel de
concentración en el acto olfatorio, estratégico desplazamiento o un adecuada y
funcional pauta de señalización) aunque el espacio a batir permita mínimas
dimensiones para el desplazamiento y con reducido o incluso totalmente nulo
nivel de visibilidad.
En los cursos de especialización, método Arcón,trás seleccionarse los
ejemplares, definitivamente como aptos para rescate (seguros, activos,
sociables…),(una media de 3 perros en cada evento), se procede a su metódica
formación, bajo la estricta ,exclusiva, y rigurosamente minuciosa dirección
del Instructor, un proceso durante el cual, todo el conjunto de
participantes,miembros de Cuerpos oficiales, constatan reiteradamente, la
progresiva consecución de los parámetros conductuales antes citados, requisito
imprescindible para poder ser certificados en Nivel I o II (acreditación
oficial que certifica la condición de Guías o Perros de Rescate operativos
tras culminar adecuadamente lo que se califica de complejo, útil y exigente
proceso formativo).
Especificamente, entre otros aspectos singulares, lo que caracteriza a un perro
de rescate arconiano, oficialmente certificado, es su sólido grado de eficacia
para la detección de personas con vida sepultadas, ya sea en superficies
abiertas o espacios confinados (con escasa o incluso nula visibilidad).
Efectivamente, en una masa irregular de escombros, no inferior a 5.000 mts
cuadrados, estos ejemplares caninos, no suelen excederse de un espacio medio de
tiempo, de 3 minutos, en el desarrollo de la operación de búsqueda, para
localizar una persona, bajo un sepultamiento total, rigurosamente mimetizado y
hermetizado, considerando además entre otros factores, que no se produce
practicamente en ningún momento, direccionamientos de apoyo, de ningún tipo,
por parte del Guía.
Considero técnico-operativamente, que en un simulacro, para que resulte
realmente útil a nivel evaluatorio y efectos operativos, resulta imprescindible
controlar con rigurosidad todo un conjunto de puntos fundamentales :
La masa de escombros o edificación derrumbada, ha de ser totalmente desconocida
para los ejemplares.
La persona/s que se sepulten, han de ser totalmente desconocida para los perros.
El sepultamiento debe ser completo (ya sea escombros, tierra, lodo...),
rigurosamente hermetizado y exteriormente mimetizado, sin existencia de
elementos reforzadores en su interior y cuya ubicación ha de ser elegida en el
momento del ejercicio por persona totalmente ajena al Equipo o la U.C.R. en
cuestión
Operativamente han de evaluarse de forma imprescindible, tanto en búsquedas
exteriores como en interior de espacios confinados, donde obviamente la
visibilidad es totalmente nula, en casi totalidda de casos reales.
No podrán efectuarse acciones de apoyo (ya sea en la señalización o en la búsqueda)
, por el Guía u otra persona, si con ello se direccionase o ayudase, en parte o
totalmente al ejemplar, respecto al punto del sepultamiento conocido con certeza
(circunstancia que obviamente se ignora en casos reales cuando se requieren
estos medios de detección)..
El area mínima de escombros, que se ha de exigir batir al perro, ha de
presentar una media mínima de 5.000 mts. cuadrados, permitiendo así,
desarrollar un nivel de trabajo de operación de búsqueda olfativa al ejemplar,
que realmente permita evaluar suficientemente al mismo, en dicho aspecto, ya que
deberá afrontar en ocasiones, posibles demoliciones de edificaciones, con
especial magnitud dimensional.
Para ejemplares, (nivel II), podrán existir, elementos adversos, como presencia
de restos orgánicos, grupos de personas en el area de seguridad, sonidos de
sirenas de vehículos de emergencia…
El tiempo de búsqueda, desde la suelta del perro hasta la localización y señalización
de persona con vida sepultada, ha de ser el mínimo posible, segundos o pocos
minutos, considerando que en muchos casos, los supervivientes que se encuentran
en situación de sepultamiento, fallecen o se agravan sus lesiones, por diversas
causas clínicas, debido al transcurso de unos simples segundos o minutos, en su
ubicación y consecuente rescate.
Sevilla, España,
Jaime Parejo
Jefe de la UCR del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Sevilla.
Autor del método Arcón
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