Bomberos
de Melipal celebraron los 40 años de funcionamiento

Con
la presencia del intendente Marcelo Cascón, autoridades actuales y miembros
históricos de la entidad, el cuartel de bomberos Melipal celebraron ayer los 40
años de funcionamiento de la institución. El jefe del cuerpo activo del
cuartel Melipal, Marcelo Miocevich, fue el encargado de dar la bienvenida a los
presentes y realizar una pequeña reseña del funcionamiento de la entidad, que
nació hace 40 años como un pequeño cuartel del Oeste
.

Hoy
la institución se destaca por estar a la vanguardia en materia de equipamiento
y recursos, puestos a disposición de vecinos y turistas que residen o circulan
por la jurisdicción. La entidad tuvo un origen vecinal modesto en 1971, y desde
entonces no paró de crecer y capacitar a sus bomberos. Hoy muestra un moderno
cuartel que actúa con eficiencia en una gran jurisdicción.
Los primeros incendios del barrio Melipal, que en 1971 era apenas un caserío en
el confín Oeste de Bariloche, llevó a un puñado de apenas siete vecinos a
crear el primero de agosto un cuartel de bomberos voluntarios. Era demasiado
decir: aquellos bomberos usaban botas de goma -pateticas a la hora de pisdar
brasas ardierntes -, cascos de construccion, overoles y llamativas capas
naranjas.
Obviamente
no tenian autobombas ni motobombas, e iban en sus autos a los incendios con
algunas herramientas personales.
Eran
Alejandro Corsi (primer Jefe), Alfredo Slipek, Conrado Schumperli, Jorge Welch,
Osvaldo Iaria, Carlos Gardella y Pascual Bernini (estos dos ultimos ya
fallecidos)
Esos pioneros encarnaron el espíritu de
lo que en poco tiempo sería una característica ineludible del Cuartel de
Bomberos Voluntarios de Melipal (BVM): cada día estar más capacitado y mejor
equipado que el anterior.
Así en breve contaron con mangas en sus casas, incorporaron herramientas
especializadas, una sirena que hacían sonar desde la vivienda de quien
estuviera de guardia, y el primer móvil, un Jeep Ika Gladiator modelo ‘65, de
doble tracción, donado por la Fuerza Aérea, que también se guardaba en alguna
vivienda.
Nacieron en el seno de la Junta Vecinal y en poco tiempo lograron construir el
primer edificio en un terreno cedido por la Municipalidad. Pronto se sumaron
nombres emblemáticos, como el de Juan Antonio Boos, Jorge Miocevich o Francis
Rechenq, quienes además de ser jefes del cuerpo incorporaron a sus hijos e
hijas a la vida bomberil.
Una valiosa huella dejaron también otros titulares del cuerpo activo, como José
Muzzupappa, Roberto Rivero, Rolando Betinelli, Edgar Hugo Olivera, Gonzalo Marti
Vidal, Jorge Sánchez Margariños, Rodolfo Slipek, Leandro Fernández y Marcelo
Miocevich.
En 1987, con el ingreso de Francisca Anky Simonelli, que venía de La Matanza,
fue el primer cuartel de la Patagonia y uno de los primeros del país en
incorporar a las mujeres como bomberos. Encima ya estaban presionando las
cadetas Andrea Miocevich y las hermanas Wanda, Victoria, Magalí y Roxana
Rechenq, quienes a partir de la “cabecera de playa” de Anky entraron en malón,
le pese a quien le pese. También entraron entonces Patricia Maldonado y Brígida
Arismendi, y luego la lista siguió sumando.
Además de personalidad y enorme capacidad, las mujeres le agregaron belleza a
la cuestión bomberil, y con el tiempo tallaron en la Fiesta Nacional de la
Nieve: fueron reinas Victoria y Wanda Rechenq, y Ailín González Antúnez (hija
de Anky); y su hermana Verónica González Antúnez fue Primera Princesa.
Para entonces BVM ya había crecido mucho, y además de incendios de viviendas
debieron intervenir en accidentes de tránsito y todo tipo de emergencias. Fue
pionero en la adquisición de equipos autónomos de respiración y herramientas
hidráulicas (cizalla y un expansor), e incrementaron fuertemente el parque
automotor.
En los orígenes actuaban desde el kilómetro uno hasta Llao Llao, cerro
Catedral, Villa Los Coihues y toda la zona.
También iban a colaborar con los bomberos de Bariloche en emergencias más
graves.
Luego la ciudad creció y se organizó mejor. Surgió el Simbov, que además de
financiar a los cuarteles, ordenó mejor su actuación. Así BVM creó
destacamentos en Villa Los Coihues y Villa Catedral, y además surgieron los
cuarteles de Ruca Cura y Cerro Campanario.
BVM se independizó de la Junta Vecinal y creó su asociación. Hoy tiene once móviles,
46 bomberos activos, un auxiliar, tres en la reserva activa y 19 en la reserva
pasiva. La pasión es la misma del principio, como el afán de crecer y mejorar,
además del anhelo de contar con su edificio propio.
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