INSTITUTO TECNOLÓGICO DEL FUEGO®

 

 

 

 

INFORME DIOXINAS

INTRODUCCIÓN

La reciente aparición de informaciones sobre la contaminación con dioxinas en pollos procedentes de determinadas granjas de Bélgica, que habían sido alimentados con piensos adulterados con grasas de origen industrial que contenían dioxinas, ha vuelto a poner de relieve a un amplio grupo de sustancias, trágicamente popularizadas a partir de un accidente industrial, ocurrido hace más de 20 años.

El accidente acaecido en 1976 en una planta de fabricación de triclorofenol en Seveso (Italia), produjo la liberación de una nube tóxica de composición compleja, incluyendo cantidades importantes de dioxinas, que provocó víctimas mortales, así como numerosos casos de intoxicación, que en el caso de mujeres embarazadas se tradujeron en abortos y malformaciones congénitas graves en los niños nacidos.

 

CARACTERÍSTICAS QUÍMICAS

El término dioxina se aplica a un conjunto de sustancias aromáticas cuyo núcleo esencial es el 1,10-dioxantraceno o dibenzo-p-dioxina. Dentro de éstas, los derivados clorados o clorodibenzo-p-dioxinas (CDD) son los más conocidos y, entre ellos, la TCDD (2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina) es la más estudiada y, sin duda alguna, la molécula de referencia del grupo, motivo por el cual es mencionada de forma habitual como dioxina, simplemente (véase la figura).

Junto con las dioxinas propiamente dichas, existen otros grupos de sustancias químicamente relacionadas, que frecuentemente son asociadas a las dioxinas en lo que a aspectos de toxicidad ambiental y humana se refiere. Se trata de los clorodibenzofuranos (CDF) y policlorobifenilos (PCB). Debe tenerse presente, asimismo, que existen para los CDD y CDF "versiones bromadas", en las que los átomos de cloro (Cl) están sustituidos total o parcialmente por átomos de bromo (Br). Esto conduce a las bromodibenzo-p-dioxinas (BDD) y a los bromodibenzofuranos (BDF).

Tanto los derivados clorados como bromados de las dibenzodioxinas y de los dibenzofuranos son estructuras aromáticas tricíclicas con propiedades físicas y químicas similares. Teóricamente, existen 75 posibles congéneres químicos para las CDD (y otros tantos para las BDD), de los que sólo 7 parece desarrollar efectos tóxicos de tipo "dioxina"; se trata de aquellos que presentan átomos de cloro en las posiciones 2, 3, 7 y 8. Igualmente, hay 135 teóricos congéneres para los CDF (y también para los BDF), de los que sólo 10 manifiestan toxicidad dioxínica. Por último, hay 209 posibles congéneres de PCB, con sólo 11 con propiedades tóxicas dioxínicas; concretamente, se trata de aquellos con cuatro o más átomos de cloro, con no más de una sustitución en las posiciones orto (numeradas como 2, 2', 6 o 6').

El conjunto de congéneres teóricamente posibles de CDD (y BDD), CDF (y BDF) y PCB están recogidos en la Tabla 1.

Tabla 1. Congéneres químicos de CDD, CDF y PCB

Atomos de Cloro (Cl)

Isómeros
CDD

Isómeros
CDF

Isómeros
PCB

1

2

4

3

2

10

16

12

3

14

28

24

4

22

38

42

5

14

28

46

6

10

16

42

7

2

4

24

8

1

1

12

9

-

-

3

10

-

-

1

Total

75

135

209

Total tóxicos

7

10

11

 

CICLO AMBIENTAL

Como norma general, estos compuestos son intensamente liposolubles y presentan una presión de vapor muy baja, motivos por los cuales presentan un alto riesgo de bioacumulación. Además, son compuestos químicos extremadamente estables, en especial aquellos congéneres con cuatro o más átomos de cloro.

Estos productos se descomponen rápidamente en presencia de luz solar, pero pueden persistir durante décadas en las capas del suelo no expuestas al sol. Los derivados bromados son sustancialmente más fotodegradados que sus congéneres clorados.

Al margen de la fotodegradación, CDD, CDF y PCB presentan una elevada estabilidad química y son intensamente liposolubles, lo que les hace ser candidatos idóneos para su acumulación en los tejidos grasos de los animales y el hombre.

 

ORIGEN DE LAS DIOXINAS Y ANÁLOGOS

Los derivados clorados y bromados de dioxinas y furanos (CDD, BDD, CDF y BDF) no tienen interés industrial como tales y por ello nunca han sido sintetizados de forma intencionada, salvo a escala de laboratorio con fines científicos y/o analíticos. En el ámbito industrial son producidos como elementos de desecho a partir de diversos procesos químicos y de combustión.

Por su parte, los policlorobifenilos (PCB) son producidos en cantidades relativamente grandes para su uso como agentes dieléctricos, fluidos hidráulicos, plásticos y pinturas.

En términos generales, pueden agruparse las posibles fuentes de dioxinas y análogos en cuatro:
bulletProcesos de incineración y combustión: Incineración de basuras y de otros residuos sólidos, tales como medicamentos, restos biológicos y otros elementos peligrosos; procesos metalúrgicos, tales como la producción de acero a alta temperatura, recuperación de metales en altos hornos, combustión de carbón, madera, productos petrolíferos y neumáticos usados.
bulletIndustria química: Producción de cloro y derivados clorados orgánicos con fines diferentes: insecticidas, herbicidas, catalizadores y productos intermedios para la síntesis de otras sustancias. Aunque la producción de muchas de las sustancias incluibles en este grupo han dejado de ser producidas en la mayor parte de los países desarrollados, no ocurre lo mismo en países en vías de desarrollo.
bulletProducción de papel y depuración de aguas: Los procedimientos de blanqueado de papel mediante el empleo de cloro pueden conducir a la formación de CDD y CDF a partir de los derivados polifenólicos presentes de forma natural en la pulpa de la madera empleada en la producción de pasta de papel. De igual manera, los lodos empleados en los procesos de depuración de aguas residuales pueden concentrar cantidades apreciables de CDD y CDF.
bulletReservorios naturales: La notable estabilidad química y su intensa lipofilia facilitan su acumulación en suelos, sedimentos y materia orgánica. Esto puede, al menos teóricamente, facilitar su diseminación a través del polvo. No es probable que esto último tenga consecuencias importantes a escala global, pero sí puede tenerlas a escala local.

 

FACTORES DE EQUIVALENCIA TÓXICA DE LAS DIOXINAS (TEF/TEQ)

La similitud de los aspectos toxicológicos del conjunto de los productos indicados ha permitido establecer un parámetro para poder definir la toxicidad relativa de cada uno de ellos. Se trata del Factor de Equivalencia Tóxica o TEF (del inglés Toxic Equivalency Factor), que utiliza a la TCDD (2,3,7,8-Tetraclorodibenzo-p-dioxina) como referencia, asignándole el valor 1.

La mayor parte de los valores de TEF para los diferentes compuestos han sido establecidos, tal como se recoge en la Tabla 2. Sin embargo, la compleja naturaleza de las mezclas de CDD, CDF y PCB existentes en la realidad ambiental, complica notablemente la evaluación de los riesgos ambientales y sanitarios.

Por este motivo, se ha desarrollado otro parámetro que facilita la determinación de los riesgos y el control regulatorio sobre la exposición a estas mezclas. Este parámetro es conocido como Concentración Equivalente Tóxica o TEQ (del inglés TCDD Toxic Equivalents Concentration), que combina los correspondientes valores TEF para cada uno de los congéneres individuales presentes en la mezcla, con su concentración en la misma.

Tabla 2. Valores de TEF para CDD, CDF y PCB asignados por la OMS

Congéneres TEF

Clorodibenzo-p-dioxinas (CDDs)

1 átomo de cloro: cualquiera de las 2 combinaciones. 0
2 átomos de cloro: cualquiera de las 10 combinaciones. 0
3 átomos de cloro: cualquiera de las 14 combinaciones 0
4 átomos de cloro: 2,3,7,8-TCDD 1
Cualquiera de las 21 combinaciones restantes 0
5 átomos de cloro: 1,2,3,7,8-PnCDD 1
Cualquiera de las 13 combinaciones restantes 0
6 átomos de cloro 1,2,3,4,7,8-HxCDD 0,1
1,2,3,6,7,8-HxCDD 0,1
1,2,3,7,8,9-HxCDD 0,1
Cualquiera de las 7 combinaciones restantes 0
7 átomos de cloro 1,2,3,4,6,7,8-HpCDD 0,01
1,2,3,4,5,7,8-HpCDD 0
8 átomos de cloro: OCDD 0,0001

Clorodibenzofuranos (CDFs)

1 átomo de cloro: cualquiera de las 4 combinaciones. 0
2 átomos de cloro: cualquiera de las 16 combinaciones. 0
3 átomos de cloro: cualquiera de las 28 combinaciones 0
4 átomos de cloro: 2,3,7,8-TCDF 0,1
Cualquiera de las 37 combinaciones restantes 0
5 átomos de cloro: 2,3,4,7,8-PnCDF 0,5
1,2,3,7,8-PnCDF 0,05
Cualquiera de las 26 combinaciones restantes 0
6 átomos de cloro 1,2,3,4,7,8-HxCDF 0,1
1,2,3,6,7,8-HxCDF 0,1
1,2,3,7,8,9-HxCDF 0,1
2,3,4,6,7,8-HxCDF 0,1
Cualquiera de las 12 combinaciones restantes 0
7 átomos de cloro 1,2,3,4,6,7,8-HpCDF 0,01
1,2,3,4,7,8,9-HpCDF 0,01
Cualquiera de las 2 combinaciones restantes 0
8 átomos de cloro: OCDF 0,0001

Policlorobifenilos (PCBs)

Sin átomo de cloro en posición orto (2,2',6,6') PCB 126 0,1
PCB 169 0,01
PCBs 77 y 81 0,0001
Con un átomo de cloro en posición orto (2,2',6,6') PCBs 114, 156 y 157 0,0005
PCBs 105, 118, 123 y 189 0,0001
PCB 167 0,00001

 

NIVELES DE EXPOSICIÓN HUMANA A LAS DIOXINAS Y ANÁLOGOS

Los seres humanos están expuestos a la presencia de dioxinas y análogos en el medio ambiente, pudiendo ser objeto, además, de contaminación accidental o profesional (ocupacional).

Se estima que más del 90% de la exposición ambiental a CDD y CDF proviene de los alimentos, muy especialmente de aquellos de origen animal. La contaminación de los alimentos deriva esencialmente de la deposición de las emisiones procedentes de diferentes fuentes (incineración de desechos, producción de sustancias químicas, etc.) en granjas o en sus proximidades, así como en los cursos de agua.

En los países industrializados el consumo diario medio de CDD y CDF es de 50-200 pg TEQ/persona/día. Esto conduce a unos niveles de 10-30 pg TEQ por g de tejido graso, equivalentes a 2-6 ng TEQ/kg peso corporal. Si se incluye a los PCB, entonces los correspondientes valores TEQ se multiplican por un factor de 2 a 3.

En general, el consumo de este tipo de agentes es relativamente elevado durante la infancia, moderándose en los adultos a partir de los 20 años. En comparación con los adultos, los niveles en niños lactantes son 1 o 2 órdenes de magnitud superiores, con relación al peso. Los últimos estudios de campo realizados por la OMS indican diferencias sustanciales en las concentraciones de estos productos en la leche materna, con niveles más elevados en los países industrializados (10-35 pg TEQ/g grasa láctea) que en los aún en vías de desarrollo (<10). No obstante, las tendencias observadas en los países desarrollados, como Alemania, indican una clara tendencia descendente, con una caída del 65% en los niveles lácteos maternos, entre 1989 y 1997.

La contaminación de origen accidental tiene un conocido antecedente. Se trata del accidente acaecido en 1976 en una planta de fabricación de triclorofenol en Seveso (Italia), que produjo la liberación de una nube tóxica de composición compleja, incluyendo cantidades importantes de dioxinas, que provocó víctimas mortales, así como numerosos casos de intoxicación, que en el caso de mujeres embarazadas se tradujeron en abortos y malformaciones congénitas graves en los niños nacidos. En Seveso, los niveles séricos de TCDD alcanzaron cifras de hasta 56.000 pg (0,056 µg) por cada g tejido graso.

Una exposición anormalmente elevada a las dioxinas y análogos también puede ser producida por la contaminación de alimentos. Esta cuestión ha sido puesta de actualidad estos días tras la denuncia de utilización de piensos adulterados con grasas industriales contaminadas con dioxinas, en un buen número de granjas de Bélgica (en torno a 500), para el cebado de pollos (aunque, eventualmente, se han sugerido otras especies de ganado).

La contaminación a gran escala de alimentos por CDD, CDF y PCB no es nueva, ya que existen antecedentes como la contaminación de aceites comestibles en Yusho (Japón), de forma similar (aunque con otros agentes tóxicos) a lo que ocurrió en España con el tristemente famoso caso del aceite de colza adulterado.

En algunos sujetos japoneses intoxicados se detectaron consumos de hasta 154.000 pg TEQ/kg peso/día, lo que supone cinco órdenes de magnitud superiores al consumo medio estimado en diferentes países.

También hay contaminación accidental cuando se producen fuegos de material eléctrico que utiliza como aislantes productos con PCB.

Finalmente, las actividades industriales y de servicios que generan incontroladamente CDD y análogos (incineración de residuos, producción de pesticidas y productos químicos) pueden provocar contaminación en los trabajadores y restos de personas que viven de zonas próximas. En este sentido, se han obtenido niveles que van desde 140 a 2000 pg por g de tejido graso. Este valor es 1-3 veces superior que el de los niveles sanguíneos medidos en la población general.

 

EFECTOS NOCIVOS DE LAS DIOXINAS Y PRODUCTOS RELACIONADOS

En los animales, TCDD es capaz de producir efectos teratógenos, siendo especialmente comunes las alteraciones cutáneas y capilares, renales, hendiduras palatales, abortos espontáneos e incluso la muerte. También ha demostrado ser un agente cancerígeno en ratas y ratones, aunque en este caso tras someter a los animales a niveles muy elevados del producto durante prolongados períodos de tiempo.

La toxicidad de TCDD en humanos sólo es conocida parcialmente y sólo a corto plazo (toxicidad aguda). La exposición a cantidades elevadas de TCDD en personas es capaz de producir cefalea intensa, alteraciones digestivas y cutáneas, dolores musculares y articulares, así como una pléyade de alteraciones enzimáticas, neurológicas y psiquiátricas.

Por desgracia, se conoce muy poco acerca de la toxicidad asociada a la exposición crónica a dioxinas cloradas, a pesar de que este tema ha sido y continúa siendo motivo de investigación epidemiológica por parte de numerosas instituciones públicas y privadas, muchas de ellas de carácter internacional.

Los datos epidemiológicos actualmente disponibles indican que las personas expuestas a elevadas concentraciones de TCDD presentan un cierto aumento del riesgo de padecer diversos tipos de cáncer. En este sentido, el riesgo relativo estimado para cualquier forma de cáncer entre las personas más intensamente expuestas es de 1,4 (aumento del 40%). Sin embargo, es preciso indicar que no puede excluirse la participación de otros factores contributivos, al margen del TCDD.

Por lo que se refiere a los efectos de tipo no carcinogénico, entre los niños expuestos in utero a estas sustancias, tan sólo en exposición ambiental, se han observado retrasos en el desarrollo y alteraciones hormonales tiroideas, ambos con carácter leve. Sin embargo, entre los niños expuestos a contaminaciones de carácter accidental, que implican concentraciones de dioxinas y análogos mucho más elevadas, se apreciaron efectos múltiples y persistentes.

De los muchos efectos evaluados en poblaciones de adultos expuestas, la mayoría tuvieron un carácter transitorio, desapareciendo tras el fin de la exposición. Entre las pocas condiciones que se registraron con más frecuencia entre los adultos expuestos que en no expuestos, las más significativas fueron alteraciones lipídicas (hipertrigliceridemia), hiperglucemia y aumentos de los valores séricos de GGT (gammaglutamil transpeptidasa), y aumento de la mortalidad de origen cardiovascular.

A principios de los años 80, un dentista finlandés notó que un grupo relativamente amplio de sus pacientes infantiles tenía sus molares blandos y coloreados (amarillo-grisáceo), presentando defectos estructurales. Esto le sugirió la posible implicación de algún tóxico durante el período de formación de los molares durante la infancia.

Tras realizar un amplio estudio del contenido de dioxinas en la leche materna, consiguió establecer una relación directa entre la aparición de tales defectos dentales y la presencia de elevadas cantidades de dioxinas.

 

ASPECTOS BIOQUÍMICOS Y TOXICINÉTICOS DE LAS DIOXINAS

CDD, CDF y PCB parecen desarrollar sus efectos biológicos a través de un receptor celular, denominado AhR (Aromatic hidrocarbons Receptor).

El receptor Ah es un factor de transcripción que parece funcionar asociado con una segunda proteína (Arnt). Una vez activado, desarrolla dos tipos de funciones, consistentes en el aumento de la transcripción de un conjunto de genes con elementos sensibles en sus regiones promotoras, y en la activación inmediata de tirosina cinasas. Entre los genes afectados por la activación del receptor Ah se encuentran algunos de los que codifican la síntesis de enzimas que participan en el metabolismo de fármacos, tales como las isoformas 1A1, 1A2 y 1B1 del citocromo P450, glutation-S-transferasa y UDP-glucuronosiltransferasa.

Es posible que la activación del receptor Ah pueda regular, directa o indirectamente, otros genes. De hecho, la aparición de cambios compensatorios que se producen en respuesta a los efectos primarios, provoca alteraciones en los niveles de hormonas esteroídicas, factores de crecimiento y otros elementos bioquímicos. Tales alteraciones pueden conducir a la aparición de otros efectos subsecuentes, que no están relacionados con la activación del receptor Ah.

La exposición oral de TCDD en la dieta o en un vehículo oleoso conduce a un nivel de absorción oral que puede cifrarse en torno a un 90%. Tras la absorción oral, la semivida de eliminación (t1/2) de esta sustancia en seres humanos oscila entre 6 y 11 años, con una media de 7. Estos datos dan una idea muy precisa del grado de persistencia de estas sustancias en el interior del cuerpo humano.

La absorción percutánea de las dioxinas y productos relacionados es escasa y muy lenta, por lo que se considera que el simple contacto físico no es suficiente para que sean absorbidas. Por el contrario, sí parece existir un grado elevado de absorción transpulmonar, lo que indica la posibilidad de absorción a partir de las partículas aéreas procedentes de incineradoras de residuos sólidos.

Una vez absorbidos dioxinas y compuestos relacionados son rápidamente distribuidos por los órganos, pero especialmente en el hígado y el tejido adiposo. Los seres humanos son capaces de metabolizar, aunque de forma muy lenta, el TCDD y aunque no puede descartarse que alguno de los metabolitos formados pudiera participar en los efectos adversos, no parece que ello sea muy probable.

La difusión transplacentaria de estas sustancias está perfectamente establecida, exponiendo al feto en desarrollo a los efectos biológicos de las mismas. Estos efectos podrían verse complementados por la lactancia materna, que incorpora en la grasa láctea cantidades significativas de dioxinas (en las madres expuestas).

 

 

BIBLIOGRAFÍA
bulletWHO European Centre for Environment and Health. International Programme on Chemical Safety. Assessment of the health risk of dioxins: re-evaluation of the Tolerable Daily Intake (TDI). WHO Consultation, 25-29 de mayo de 1998, Ginebra (Suiza).
bulletOffice of Health and Environmental Assessment. Health Assessment Document for 2,3,7,8,-Tetrachlorodibenzo-p-dioxin (TCDD) and Related Compounds. Office of Research and Development. US Environmental Protection Agency (EPA). Agosto 1994, Washington DC (Estados Unidos).
bulletVan der Berg M, Birnbaum L, Bosveld BTC, et al. Toxic Equivalency Factors (TEFs) for PCBs, PCDDs, PCDFs for humans and wildlife. Environmental Health Perspective 1998; 106: 775-92.
bulletAlaluusua S, et al. Developing teeth as biomarker of dioxin exposure. Lancet 1999; 353: 206.

 

Fuente: www.cof.es

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