INSTITUTO TECNOLÓGICO DEL FUEGO®

 

 

 

DIOXINAS

Que son las Dioxinas

 Los productos organoclorados están siendo atacados por muchas organizaciones ecologistas quienes les acusan indiscriminadamente de causar un gran impacto ambiental. El principal razonamiento utilizado es "que son sustancias extrañas a la naturaleza, la cual no produce moléculas organocloradas".

La alegación principal que se ha utilizado contra los compuestos organohalogenados es probablemente la de que no existen en la naturaleza, y que su origen es exclusivamente antropogénico; sobre esta alegación se ha montado toda una ideología que ha cambiado fundamentalmente el alcance y la filosofía de las campañas contra la química del cloro.

Pero ¿es realmente cierto que no existen compuestos organohalogenados en la naturaleza o en los ciclos químicos naturales?

Durante mucho tiempo esto se admitió como un echo evidente y prácticamente sin discusión. Posteriormente se empezaron a encontrar excepciones a esta regla y actualmente los compuestos naturales conocidos son tan numerosos que ha convertido este "hecho" en una categoría de los mitos populares.

Las dioxinas y dibenzofuranos se han considerado en su momento como las substancias más mortíferas y peligrosas para el hombre y desde un principio se supuso sin discusión que su origen era exclusivamente antropogénico.

En realidad, el paso del tiempo y las investigaciones realizadas han revelado con sorpresa la presencia de dioxinas de diversos orígenes naturales.

La presencia ubicua de cloro en las plantas ha hecho suponer que la combustión de material vegetal podría dar lugar a la formación de dioxinas. Estudios en laboratorios han demostrado efectivamente que la combustión de madera (tanto tratada como sin tratar) produce dioxinas y dibenzofuranos en concentraciones del orden de la ppb.

 

¿Que grado de peligrosidad tienen las dioxinas?

 Hoy en dia la totalidad de la industria del cloro es solo una fliente menor de dioxinas. En Holanda, solo representa el 0,1 % de los desprendirnientos de dioxina al aire. Las fuentes mas importantes siguen siendo las viejas incineradoras, la incineración domestica de madera y la industria del metal. Y por tanto, la cantidad de PVC o de cloro no afecta a la cantidad de dioxinas formadas en las incineradoras. Solo afecta la calidad de la incineración.

El PVC  en su fabricación e incineración se desprenden dioxinas. Esto es cierto en cantidades muy pequeñas, pero olvidan mencionar que también es verdad para cualquier fabricación de materiales que emplee cualquier forma de calentamiento o de procesamiento térmico. Todo el material que se recicla a altas temperaturas desprende dioxinas y cualquier material que pueda quemarse desprenderá dioxinas cuando se queme por accidente o se incinere, dependiendo esto ultimo de la calidad del incinerador.

 

¿Qué cantidad se considera tóxica?

Sustancias tóxicas en la industria:

Dosis mortal, que mata al 50% de las ratas en una hora por inhalación

Sustancias tóxicas en la naturaleza:

Dosis mortal, que mata al 50% de las ratas en el plazo de una hora, por ingestión

ÁCIDO CLORHÍDRICO 3.124 ESTRICINA (Planta) 500
CLORO 293 DIOXINA TCDD (Incendios forestales) 300>
METILISOCIANATO (Bhopal) 5 TETRADOXINA (Planta) 15
OZONO 4,8 TOXINA DEL TÉTANOS (Bacteria) 0,0001
DIOXINA TCDD (Equivalente) 0,25 TOXINA BOTULÍNICA (Bacteria) 0,00003
  Partes por millón   Millonésima parte gramo por Kg de peso

 

DEFINICIÓN Y ESTRUCTURA QUÍMICA

Los PCDFs y PCDDs constituyen dos grupos de éteres aromáticos policlorados de estructura y propiedades similares que engloban un total de 210 compuestos. La estructura básica de estas sustancias está constituida por dos anillos bencénicos unidos entre sí; en el caso de los PCDDs, la unión de estos anillos tiene lugar a través de dos átomos de oxígeno, mientras que en los PCDFs se realiza por medio de un átomo de oxígeno y un enlace carbono-carbono. En los dos casos estas uniones confieren a la molécula una configuración bastante plana.

Ambos anillos bencénicos pueden presentar diferentes grados de cloración de manera que el número de átomos de cloro unidos a cada molécula de PCDF o de PCDD puede variar entre 1 y 8. Según el número de átomos de Cloro tendremos diferentes congéneres u homólogos: monoclorados, diclorados, triclorados, etc. Al mismo tiempo, para un mismo grado de cloración o grupo de homólogos, los átomos de cloro pueden encontrarse unidos a diferentes átomos de carbono dando lugar a un buen número de combinaciones no equivalentes, cada una de las cuales corresponderá a un isómero. En total, el número de isómeros posibles es de 75 para los PCDDs y de 135 para los PCDFs.

En la tabla 1 puede verse como se distribuye el número de isómeros para cada grado de cloración o grupo de homólogos.

EVALUACIÓN DEL IMPACTO ANUAL EN EL AIRE

(datos correspondientes a estudios realizados en Alemania)

   
g/año
ORDEN
FUENTE
A
1 Residuos Urbanos 432,0
2 Fabricas de Metales 380,0
3 Residuos Peligrosos 72,0
4 Acerias 19,0
5 Gasolina con Plomo 7,2
6 Residuos Hospitalarios 5,4
7 Gasolina Diesel 4,6
8 Fuel oil >2,7
9 Incineración de gases de vertederos 2,4
10 Madera 2,02
11 Residuos domésticos: ladrillos 1,8
12 Gas Natural 1,53
13 Residuos domésticos: aceite 1,2
14 Fangos de Depuradora 1,1
15 Residuos domésticos: carbón 1,1
16 Gasolina sin Plomo 0,8
17 Carbón de coque 0,52
18 Carbón de hulla 0,14
  TOTAL . . . . . . . 941,0

 

 

Las dioxinas y el chivo expiatorio

Características:

Las dioxinas pertenecen al grupo genérico de los organoclorados que comprende unos 11.000 compuestos. Son compuestos aromáticos tricíclicos y halogenados, derivados del núcleo de la dibenzo-p-dioxina. La más conocida de todas ellas es la 2,3,7,8 tetraclorodibenzo-p-dioxina (la TCDD), que es la única reconocida como cancerígena por la O.M.S. Existen otros grupos químicamente relacionados y que frecuentemente aparecen asociados a las dioxinas: son los dibenzofuranos y bifenilos.

Existen 75 congéneres teóricos clorados para las dibenzodioxinas, 135 para los dibenzofuranos y 209 para los bifenilos.

¿De qué se trata?

Las dioxinas son compuestos químicos tóxicos que el hombre obtiene como substancia secundaria no deseada, como producto residual general y mayormente en pequeñas cantidades.

Por supuesto, debería minimizarse la liberación hasta niveles despreciables, pero la "Dioxina Cero", como algunos pretenden, no tiene sentido. Si queremos realmente alcanzar el nivel cero, deberíamos suspender toda la calefacción que funciona con combustibles fósiles, todo el tráfico, cerrar todas las fábricas, tanto si usan cloro como si no, porque debido a todo ello se aportan al aire, al agua y a la tierra, ínfimas cantidades de dioxinas y trazas de otros compuestos químicos. Y por fin, pero no por ello menos importante, deberíamos parar el ciclo de la Naturaleza, porque esta produce dioxinas debido a los incendios naturales y a la biodegradación de la madera. La primera dioxina clorada fue sintetizada en 1872 por Merz y Weith, pero su estructura no se conoció hasta 1957. En este mismo año se efectuó la síntesis de la 2,3,7,8 tetraclorodibenzo-p-dioxina.

Aunque formalmente dioxina es el nombre aplicado a un grupo de más de 75 dioxinas cloradas (dibenzodioxinas policloradas o PCDFs), de modo impreciso, aunque aceptado comúnmente, se denomina dioxina al compuesto 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina, nomenclatura química que se abrevia en las siglas TCDD.

Se trata de una sustancia incolora e inodora, soluble en grasas y sólo ligeramente soluble en agua; es sólida a temperatura ambiente.

Es un contaminante ambiental común, procedente generalmente de actividades de combustión (por ejemplo, la incineración de residuos que contengan sal) o de algunos procedimientos de la industria química (procesos en los que se utilice por ejemplo triclorofenol o pentaclorofenol).

Se originan de modo habitual en la industria del cemento; en la fabricación de herbicidas; en la fundición del hierro y acero, especialmente aquellas industrias que utilizan chatarra, y está comprobado que es el mayor impulsor de dioxinas a escala mundial con un 54% del total. También se originan durante los procesos de combustión del caucho y de los productos petrolíferos, incluyendo los gases procedentes de motores de gasolina con o sin plomo, con o sin convertidores catalíticos y Diesel; niveles más altos han sido medidos para los hornos de reciclaje de aluminio y cobre; los jabones líquidos han sido identificados como una fuente de dioxina en lodos de aguas residuales; las reacciones de encimas y la luz ultra violeta convierte también algunas substancias químicas depositadas en los lodos en dioxinas; las emisiones de las estaciones de energía de combustibles fósiles; los sistemas de calefacción doméstica; las incineradoras de deshechos hospitalarios; y los calentadores de encendido a gas que también emiten dioxinas.

Todo el material que se recicla a altas temperaturas desprende dioxinas y cualquier material que pueda quemarse desprenderá dioxinas cuando se queme por accidente o se incinere, dependiendo esto último de la calidad del incinerador, la temperatura de incineración, la aplicación de las nuevas tecnologías que también las hay en este campo. Todo ello ayuda a autoeliminar las dioxinas que se han generado.

Las fábricas de pulpa de papel y reciclado de papel sueltan dioxinas al aire y al agua, incluso en aquellas que han aplicado cambios en los procesos para disminuir el uso de cloro. Tales acciones reducen, pero no eliminan, las emisiones de dioxinas.

Recientes investigaciones indican que las dioxinas pueden formarse en el proceso de creación del abono compuesto. Esto refuerza el hecho de que la descomposición natural de materiales orgánicos en los jardines, campos y bosques emiten de forma natural importantes cantidades de dioxinas. Esto es consistente con las investigaciones efectuadas desde mediados de los años 80 que demuestran que las dioxinas y otros orgánicos clorados son producidos por una gran variedad de organismos como son las plantas terrestres y marinas.
También con el humo de los cigarrillos se generan dioxinas; se calcula que fumar 20 cigarrillos diarios significa una entrada en el organismo de aproximadamente 4,3 picogramos (la Mil millonésima parte de un miligramo) por kilo de peso del fumador y día.

Los estudios efectuados sobre la toxicidad de las dioxinas muestran resultados poco concluyentes debido a que éstas se presentan en concentraciones extremadamente bajas, medidas en partes por mil millones, lo cual permite aunque sea de forma involuntaria, que cualquier desviación en su medición pueda dar resultados alarmantes, cuando la realidad es muy otra.

Además, los efectos tóxicos se presentan con una intensidad muy diferente según las especies de animales de experimentación estudiadas. Por otro lado, en las exposiciones reales que se han producido, ha habido también mezcla de otras sustancias químicas potencialmente tóxicas, por lo que no puede hacerse una atribución de la toxicidad de modo selectivo a una única sustancia.

Por vía inhalatoria el nivel "seguro" establecido por la FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos es de 70 nanogramos (la Millonésima parte de un miligramo) por día.
La inmensa mayoría de las exposiciones no alcanzan nunca estas cifras.

Con todo este amplio repertorio reseñado que no cuantificamos pero si preguntamos ¿Por qué hay quienes todavía se atreven a atacar al PVC? Nosotros contestaremos por ellos: Verdaderamente hay quienes intentan transformarlo en el chivo expiatorio de su liturgia.

Conclusiones:

Todos los integrantes de la sociedad de hoy, sin excepciones, debemos minimizar la liberación de dioxinas en todos los ámbitos hasta alcanzar niveles despreciables, para ello debemos:
- Prestar un gran apoyo a la investigación para así comprender mejor y cuantificar los efectos que las dioxinas puedan tener sobre la salud humana y sobre el medio ambiente.
- Favorecer el desarrollo de nuevos procedimientos y avances tecnológicos, encaminados a minimizar la formación y emisión de las dioxinas que llegan al medio ambiente, procedente de las actividades de la actual sociedad.
- Asegurar la protección de la salud pública.
- Aumentar las medidas de control de la contaminación del medio ambiente en materia de incineración, vertederos, incendios forestales y procesos de producción.
- Favorecer el desarrollo de la incineración controlada de residuos, de forma que las dioxinas producidas en la misma sean eliminadas y no lleguen al medio ambiente exterior.
- Potenciar el reciclado de materiales procedentes de los Residuos Sólidos
Urbanos, efectuándose una recogida selectiva de los mismos.
- Propiciar una estrecha colaboración entre las Administraciones para alcanzar todos estos objetivos.

Fuente: www.amiclor.org

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