El
fuego arrasa una fábrica de harinas centenaria de uso agrícola en Arrabal de
Portillo - Castilla
El inmueble
principal y dos almacenes quedaron derruidos por unas llamas visibles desde diez
kilómetros de distancia
Más
de cien años de historia fueron devorados por las llamas a lo largo y ancho de
la mañana de ayer en Arrabal de Portillo. Siete dotaciones de Bomberos y los
esfuerzos de los trabajadores no fueron suficientes para evitar que el fuego
devastara la fábrica de harinas reconvertida en finca agrícola de la carretera
que conduce a La Pedraja de Portillo.

«Es una pena porque era un edificio precioso», lamentaba resignado Jesús, el
hombre que adquirió las instalaciones hace cinco años para utilizarlas como
almacén tras dos lustros de abandono.
El fuego comenzó en torno a las 10.00 horas en un montón de piñas apiladas
junto a una nave anexa al edificio principal y pronto se propagó, avivado por
la presencia de bidones de gasoil, a los inmuebles aledaños. Los esfuerzos
iniciales de los operarios de la explotación por sofocar las llamas no
sirvieron para nada y el incendio pronto fue «visible a más de diez kilómetros
de distancia», explicó un responsable de las dotaciones de los Bomberos de la
Diputación.
A su llegada, los efectivos del Servicio de Extinción de Incendios se
encontraron «una carga de fuego tremenda» que limitó su trabajo a controlar
las llamas sin que pudieran hacer nada para salvar la estructura interna de los
inmuebles. Tres horas y miles de litros de agua después, «las tarimas y las
vigas de madera de artesanía» que daban porte al edificio se volatilizaron,
junto con sus tres plantas y el sótano, y los tejados tanto de este como de la
nave colindante se vinieron abajo.
Lo único que se mantuvo en pie de los más de quinientos metros cuadrados
afectados fueron los muros de más de un metro de grosor de las paredes. El
fuego, controlado en torno a las 12.30 horas, dio aún un último susto a los
dueños al saltar las pavesas hasta el tejado de un almacén situado a cien
metros de los afectados. Las llamas se cebaron también con las vigas de madera
del tejado.
Dos edificios semiderruidos y otro a punto, además de «miles de euros» en pérdidas
-el fuego afectó a una empacadora, una máquina de entresacar patatas y otros
útiles agrícolas-, dejó al final tras de sí el espectacular incendio.
http://www.nortecastilla.es/pg060518/prensa/noticias/Valladolid/200605/18/VAL-VAL-016.html