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Un
incendio en una fábrica química obliga a confinar en sus casas a los
vecinos de Cheste
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Un
incendio que arrasó ayer una parte de una nave industrial dedicada a la
fabricación de productos de limpieza y droguería en un polígono
industrial de Cheste, obligó a las autoridades a recomendar a los
vecinos de este municipio a que se confinaran en sus viviendas ante la
posibilidad de que la nube tóxica provocada por la combustión química
de lo almacenado llegara hasta el casco urbano, distante a un kilómetro
del lugar del siniestro.
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Tóxico.
Tanto los bomberos como los guardias civiles y policías que acudieron
al siniestro tuvieron que protegerse del humo tóxico del incendio
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Finalmente, ni la columna de humo tóxico alcanzó la densidad
suficiente, ni el viento facilitó que la nube llegara hasta las calles
de Cheste, por lo que una hora después de declararse la alarma, un
bando municipal anunciaba a los vecinos de que ya podían abandonar su
confinamiento sin ningún problema.
El incendio se declaró alrededor de las 12.20 horas de ayer en una nave
industrial que la empresa de productos de limpieza SPB tiene en el polígono
industrial Castilla, de Cheste. Según explicaron fuentes del Consorcio
Provincial de Bomberos, el siniestro pudo haber sido provocado por la
reacción química en un tanque de cloro-lejía (producto que se destina
al cuidado de piscinas), probablemente provocada por la humedad, y su
expansión a otros que contenían alcohol.
Así, cuando los nueve vehículos y 21 bomberos de los parques de
Paterna, Chiva, Torrent, Sagunt y Catarroja llegaron hasta allí, se
enfrentaron a un doble problema. Por una parte, sofocar con agua las
llamas que ya devoraban parte de la fábrica, y por otra controlar la
reacción química que estaba provocando una nube tóxica cada vez más
importante y que en ese momento ya amenazaba a la población cercana.
Alrededor de las 14.00 horas, los bomberos ya habían dado por
controladas las llamas que habían afectado a unos 1.000 metros
cuadrados de la fábrica. Pero la reacción química seguía su curso ya
que, entre otras cosas, el agua de las mangueras había facilitado la
combustión.
Así pues, los responsables de la extinción decidieron sustituir el
agua de las mangueras por tierra, trasladada hasta allí por un camión
y que se utilizó para cubrir el producto químico que se desparramaba
por el suelo. Los bomberos también habían logrado impedir que la
mezcla del agua con la lejía y el cloro se filtrara por las
alcantarillas y afectara a la red de saneamiento que va directa a una
depuradora.
Confinados en Cheste y Chiva
Mientras todo esto pasaba, un coche municipal recomendaba a los vecinos
de Cheste, y poco después también pasaba lo mismo en Chiva, que se
quedasen en sus casas y cerrasen bien puertas y ventanas. Nada más
declararse el incendio la columna de humo tóxico había alcanzado una
densidad considerable, por lo que Centro de Coordinación de Emergencias
(CEE) había activado el Procedimiento Marco para este tipo de
siniestros industriales y recomendaba al Ayuntamiento el confinamiento
de la población de forma preventiva.
Finalmente, a las 14.30 horas, y una vez se comprobó que la nube se
estaba diluyendo y que el viento no soplaba en dirección al pueblo, el
CEE decidió levantar el confinamiento. «Los vecinos han reaccionado
con toda la normalidad Ñexplicaba ayer el alcalde de Cheste, Raimundo
TarínÑ. La policía no tuvo que obligar a nadie a encerrarse en casa,
ni los médicos tuvieron que intervenir para atender a algún afectado
por el humo».
El segundo siniestro en menos de 2 años
La nave industrial que sufrió el incendio pertenece a la empresa SPB,
encargada, entre otras cosas, de proveer a Mercadona de su marca blanca
de productos de limpieza. En el mismo polígono industrial de Cheste,
cerca de las instalaciones afectadas ayer por el fuego, SPB tiene otra
nave industrial que en agosto de 2004 también sufrió un incendio que
arrasó gran parte de la fábrica. En aquella ocasión el fuego también
ocasionó una intensa humareda que obligó a desalojar un camping
cercano en el que había medio centenar de personas. Ese incendio, que
también arrasó parte de una fábrica cerámica aledaña, provocó
llamas que alcanzaron los 50 metros de altura y se extendieron por
varias calles del polígono, donde destruyeron varios vehículos
estacionados y una torre de alta tensión. Además de combatir contra
las llamas, los bomberos lucharon contra las explosiones que se
produjeron en dos depósitos de disolvente, cuyo contenido se desparramó
por las calles y por la red de alcantarillas
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