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Servando López, ayer, en su habitación
del Hospital Central de Asturias.
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Las
víctimas preparaban un cortafuego en una zona de difícil
acceso y se vieron sorprendidas por un brusco cambio de viento,
que les echó las llamas encima
Doce del mediodía. Cuatro trabajadores forestales, miembros de
un amplio retén que intentaba desde la madrugada apagar un
incendio forestal en las proximidades de la localidad de
Bullacente, en Tineo, se quedan atrapados por las llamas. El
fuego les rodea. El viento les había jugado una mala pasada,
volviendo el peligro contra ellos. Alguien toma una decisión:
saltar, atravesar el fuego. Eso, la rápida intervención de sus
compañeros y la llegada casi inmediata de los dos helicópteros
de Bomberos de Asturias, salvaron sus vidas.
Los trabajadores fueron evacuados al Hospital Central, uno de
ellos, Servando López, de la empresa Esvaco, con quemaduras de
segundo grado en la cara y la mano derecha. Las otras tres víctimas,
una de Esvaco y las dos restantes de Parrondo, fueron dadas de
alta, aunque una de ellas con lesiones de mayor consideración,
por inhalación de humo.
El incendio se desató a las dos de la madrugada de ayer y al
cierre de esta edición aún no había sido extinguido, ya que
el viento imposibilitaba el empleo de medios aéreos, según el
112. Tras varias horas de trabajo, los heridos, junto con varios
compañeros y bomberos, preparaban sobre las doce del mediodía
un cortafuego en una zona escarpada, cuando se vieron
sorprendidos por un brusco cambio de viento. El aire, con rachas
de hasta 90 kilómetros, les arrojó el fuego encima.
«El fuego es traicionero y nunca sabes cómo va a reaccionar.
No lo vimos venir», aseguraba ayer Servando López, de 35 años,
en su habitación del Hospital Central de Asturias. Con la
cabeza y la mano derecha completamente vendadas, hablaba tras
superar lo peor. Los dolores más fuertes por las quemaduras,
aseguraba, habían pasado.
«Tuvimos que cruzar las llamas para huir -explica-. O lo hacíamos,
o nos quedábamos allí, rodeados». El resto del relato lo
prosigue, junto a la cama, Gonzalo Ron, gerente de Esvaco, que
se muestra convencido de que el fuego fue intencionado y no cesa
de agradecer el «excelente comportamiento» de Bomberos de
Asturias, que evacuaron a los heridos con gran rapidez, «arriesgando
como arriesgaron, ya que había mucho viento y era peligroso
volar con los helicópteros».
Podía haber sido peor. Uno de los compañeros de Servando,
explica Ron, permaneció perdido más de una hora tras el golpe
de viento que les puso cara a cara con el fuego, en el que
anoche trabajaban bomberos de Cangas del Narcea, Tineo y Valdés
y la BRIF que Medio Ambiente tiene destacada en Tineo. «Fue a
parar a un arroyo, no había cobertura y no había forma de dar
con él. Pensábamos que estaría abrasado, pero afortunadamente
apareció, ileso», añade el gerente de Esvaco, que desde hace
19 años mantiene un convenio de colaboración con el
Principado.
El incendio forestal con consecuencias más drásticas en los últimos
años se produjo en julio de 2005 en Guadalajara, donde once
bomberos fallecieron abrasados. También entonces los
trabajadores se vieron envueltos por el fuego, esta vez sin
escapatoria.
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vecinos observan avance del incencio
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