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La Constante Lucha contra los Incendios Forestales en Chile

 

Como cada  año, los incendios forestales se transforman en un área de primer orden en las preocupaciones del sector forestal. Un total de 35 millones de hectáreas del territorio nacional son vulnerables al fuego, de las cuales tres millones pertenecen a empresas forestales, y 32 millones al Estado.  

Anualmente, se registra en Chile un promedio de 5.200 incendios forestales, que afectan a aproximadamente 52.000 hectáreas de bosque y matorrales, y tienen un costo en daños directos de US$ 50 millones. Entre 1992 y el año 2002 el promedio fue de 5. 861 siniestros, con una pérdida directa de 50 millones de dólares por temporada y un resultado de 53 mil hectáreas afectadas.

Luego, en la temporada 2002 - 2003 se registraron 1.912 incendios, afectando un total de 8.600 hectáreas, y sólo en la temporada estival 2003, 509 incendios forestales arrasaron 9.570 hectáreas en la Quinta Región, mientras en la sexta ardieron más de 100 hectáreas de pino, propiedad de empresas forestales.

A ello se agregan los impactos negativos sobre el medio ambiente, como la pérdida de la cubierta vegetal que protege de la acción de aluviones y del proceso de desertificación, y los daños a la infraestructura civil y a la calidad de vida de la población, sin contar las pérdidas de vidas humanas..

De acuerdo a información manejada por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), un 99% de los incendios forestales registrados son provocados por la acción del hombre. Más de la mitad de la superficie vegetacional afectada corresponde a praderas y matorrales naturales, seguidas por el arbolado nativo y, en menor magnitud, por las plantaciones comerciales.

¿En quién recae la prevención y control de los incendios forestales? El Estado, a través de CONAF, es responsable del 18% del territorio nacional que forma parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE). El resto de la superficie es de propiedad fiscal, municipal o privada, siendo en este último caso las empresas forestales las encargadas de proteger sus terrenos con recursos propios.

A nivel de país, se invierten más de US$ 20 millones todos los años en prevención de incendios forestales, monto que ha venido aumentando en forma importante en las últimas décadas, en especial por parte del sector privado. Los asociados a la Corporación Chilena de la Madera (CORMA) aportan cerca de US$ 14 millones para proteger poco más de dos millones de hectáreas de patrimonio forestal, un millón cien mil hectáreas en plantaciones y ochocientos mil hectáreas en bosque nativo.

El Estado, por su parte, si bien tiene mayor cantidad de bosques a su cargo, dispone de menos recursos físicos y económicos para estas acciones de prevención y combate del fuego; CONAF sólo destina US$ 7 millones para contratar brigadas de combatientes forestales en las zonas de riesgo  comprendidas entre la tercera y duodécima regiones- así como para arriendo de equipos terrestres, aviones y helicópteros, que ayuden a salvaguardar sus zonas de protección, entre áreas privadas, terrenos fiscales y zonas adscritas al SNASPE.

Así, el sector privado gasta 36 veces más en prevenir y controlar incendios por hectárea, pese a que sólo el 15% de los siniestros ocurre en sus propios terrenos, y el 70% corresponde a predios adyacentes que no le pertenecen, pero que deben proteger para evitar que los efectos del fuego se extiendan a sus propiedades.

En este sentido, son muchos los pequeños propietarios que no invierten en prevenir o controlar incendios porque saben que serán auxiliados por las grandes empresas que salen a controlar incendios más allá de sus límites prediales con el fin de evitar que se propaguen dentro de sus propiedades, o por el aparato público. De hecho, de las cerca de once mil hectáreas que fueron afectadas por el fuego en la temporada comprendida entre el 2000 y 2001, gran parte de la acción de combate efectuada por los privados se desarrolló en predios aledaños de pequeños y medianos propietarios.

Urgen Nuevas Medidas

 

Por el alto costo económico y ambiental que el tema de los incendios forestales tiene para el país, urge diseñar otros mecanismos de gestión e incentivos, a fin de que el Estado aumente la inversión en el ámbito de los espacios públicos y asuma la responsabilidad que le compete en el tema para salvaguardar su propio patrimonio y el de aquellos propietarios que no cuentan con los medios técnicos y económicos para protegerse del fuego.

En tal sentido, la postura del sector privado es que el rol subsidiario del Estado debe ir hacia aquellos que no tienen ninguna posibilidad de cooperar en el combate de los incendios, así como a obligar legalmente a los agricultores medianos, dueños de bosques expuestos a peligros, a que se incorporen a una organización superior que ayude a regular la protección del recurso.

El Director Nacional de CONAF, Carlos Weber, está de acuerdo con lo anterior. Tal como señaló en el libro "Chile, País Forestal: Una Realidad que se Consolida", es necesario regular el tema desde el punto de vista legal. "Los sistemas de protección contra incendios son costosos, y aunque Chile tiene muy buenos indicadores de incendios forestales, para mejorarlos debe invertir una cantidad mayor de dinero proveniente del pago de quienes se benefician con la protección o del erario fiscal, y la única forma de regular esto es mediante una ley".

Septiembre 2004.

 

Fuentes: Libertad y Desarrollo - Libro "Chile, País Forestal: Una Realidad que se Consolida".
Colaboración Francisco Diaz-Valdes Grez

 

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