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Constituyen el mejor medio de protección frente a los riesgos que se derivan de
la manipulación de agentes biológicos. Son las llamadas cabinas
de seguridad biológica
(CSB), cuya descripción se aborda seguidamente. Dichas cabinas son cámaras de
circulación forzada de aire que, proporcionan diferentes niveles de protección,
en función de sus especificaciones y diseño. Se clasifican según el nivel y
tipo de protección.
Antes de entrar en el estudio y descripción de estos equipos conviene
distinguir entre las campanas de extracción de gases, las cabinas de flujo
laminar y las cabinas de seguridad biológica.
Las campanas de gases
(o vitrinas extractoras de gases) son recintos ventilados que capturan los humos
y vapores procedentes de la manipulación de productos químicos en el
laboratorio. Si bien constituyen elementos muy útiles en la contención del
riesgo químico, no ofrecen protección alguna frente a riesgos biológicos.
Las cabinas de flujo laminar
son recintos que disponen de un ventilador para forzar el paso del aire a través
de un filtro HEPA (High Efficiency Particulate Air) barriendo la superficie de
trabajo. El flujo de aire puede ser vertical u horizontal. Estas cabinas ofrecen
protección únicamente al material que se maneja en su interior, pero nunca al
operador, por lo que no son recomendables para el trabajo en laboratorios de
microbiología. Son de gran utilidad en las llamadas “zonas limpias”.
Las cabinas de seguridad biológica
son recintos ventilados diseñados para limitar al máximo el riesgo del
personal de laboratorio expuesto a agentes infecciosos. Su finalidad es reducir
la probabilidad que tiene una partícula transportada por el aire, de escapar
fuera de la cabina y contaminar así al trabajador y a su entorno. Algunas de
ellas ofrecen además, protección al material que se manipula en su interior.
Las cabinas de seguridad biológica son equipos de contención muy efectivos
para reducir el posible escape de contaminantes biológicos, lo que consiguen
mediante dos sistemas: · Las barreras de aire.
Permiten que éste fluya en una sola dirección y a una velocidad constante
creando una verdadera "cortina" que se conoce como flujo de aire
laminar, es decir, sin turbulencias.
· Los filtros.
Tienen como finalidad atrapar las partículas contenidas en este flujo de aire.
Habitualmente se emplean los llamados HEPA, que retienen con una eficacia del
99,97% partículas de hasta 0,3 micras de diámetro. Dichas
cabinas se dividen en tres categorías: clase I, clase II y clase III. o Cabinas de clase I.
Son cámaras cerradas con una abertura al frente para permitir el acceso de los
brazos del trabajador. El aire penetra por este frontal, atraviesa la zona de
trabajo y sale al exterior a través de un filtro HEPA. La velocidad del flujo
de aire es de unos 0,40 m/s. Son apropiadas para manipular agentes biológicos
de los grupos 1, 2 ó 3. Estas cabinas no protegen de una posible contaminación
al material con que se trabaja.
o Cabinas de clase II. Se diferencian de las de clase I en que, además de proteger al operario y a su entorno, protegen al producto frente a contaminaciones externas. La superficie de trabajo está barrida por aire limpio procedente de un filtro HEPA. La salida del aire se produce a través de otro filtro HEPA. Son equipos válidos para el manejo de agentes biológicos de los grupos 1, 2 ó 3. o Cabinas de clase III.
Son recintos herméticos en presión negativa, por lo que su interior está
completamente aislado del entorno. Se opera en ellas por medio de unos guantes
con trampa para introducir el producto. El aire entra a través de un filtro
HEPA y se expulsa al exterior a través de dos filtros HEPA. Se recomiendan para
el manejo de agentes de los grupos 1, 2, 3 ó 4. Son las que ofrecen un mayor
nivel de seguridad. A
continuación se reseñan algunas recomendaciones a tener en cuenta con estos
equipos.
INSTALACIÓN
DE UNA CABINA DE SEGURIDAD BIOLÓGICA · Situarla lo más lejos posible de las rejillas de aire acondicionado, campanas de gases, puertas y zonas de mucho tránsito de personas, que puedan crear perturbaciones en el flujo laminar.
· Debe existir al menos 0,3 m entre la salida de aire de la cabina y el techo del laboratorio.
· Se instalará sobre una
superficie sólida y nunca móvil. Si es posible, en un recinto cerrado o en una
zona de acceso restringido.
RECOMENDACIONES
AL COMENZAR EL TRABAJO · Poner en marcha la cabina durante unos 5 minutos, a fin de purgar los filtros y la zona protegida.
· Apagar la luz ultravioleta (si estuviera encendida) y encender la luz fluorescente. · Limpiar la superficie de trabajo con un producto adecuado (por ejemplo, alcohol etílico al 70%).
· Utilizar batas de manga larga con bocamangas ajustadas y guantes de látex o de silicona, para minimizar el desplazamiento de la flora bacteriana de la piel hacia el interior del área de trabajo y proteger las manos y brazos del operador de toda contaminación.
· Antes de empezar las actividades, situar el material preciso en la zona de trabajo, para evitar la entrada y salida continua de material, durante el tiempo que dura la operación.
· Antes de introducir el
material en la cabina, proceder a su descontaminación.
RECOMENDACIONES
DURANTE EL DESARROLLO DEL TRABAJO · Se aconseja trabajar a
unos 5 ó 10 cm por encima de su superficie y alejado de los bordes.
· Evitar la obstrucción de
las rejillas del aire con materiales o residuos.
· Una vez que haya
comenzado el trabajo y sea imprescindible introducir nuevo material en su
interior, se recomienda esperar 2 ó 3 minutos antes de reiniciar la tarea. De
este modo, se permite la estabilización del flujo de aire.
·
Evitar las corrientes de
aire que perturban la cortina de aire. El flujo laminar se altera fácilmente
por las corrientes de aire ambientales provenientes de puertas o ventanas
abiertas, movimientos de personas, sistema de ventilación del laboratorio, etc.
· El movimiento de los
brazos y manos en el interior de la cabina deberá ser lento, con el fin de
impedir la formación de corrientes de aire que alteren el flujo laminar.
· No debe utilizarse
el mechero Bunsen, cuya llama crea turbulencias en el flujo y además puede dañar
el filtro HEPA.
· Si se produce un vertido
accidental de material biológico, se recogerá de inmediato, descontaminando la
superficie de trabajo y todo el material que en ese momento se encuentre dentro
de la cabina.
· Nunca debe utilizarse una
cabina cuando esté sonando alguna de sus alarmas. RECOMENDACIONES
AL TERMINAR EL TRABAJO
·
Vaciar la cabina por
completo de cualquier material y limpiar su exterior.
·
Limpiar y descontaminar
con alcohol etílico al 70% o producto similar la superficie de trabajo.
·
Dejar en marcha la cabina
durante al menos 15 minutos.
·
Conectar, si fuera
necesario, la luz ultravioleta (UV). Conviene tener presente que la luz UV tiene
poco poder de LIMPIEZA
Y DESINFECCIÓN DE LAS CABINAS DE SEGURIDAD BIOLÓGICA La
limpieza tiene por objeto eliminar la suciedad adherida a las superficies. Al
limpiar, se elimina también la materia orgánica que sirve de soporte a los
microorganismos, contribuyendo de forma eficaz a la posterior descontaminación. ·
Se llevará a cabo una
desinfección completa en los siguientes casos:
-
Si se ha producido un vertido
considerable
-
Antes de cualquier reparación
-
Antes de iniciar las revisiones
periódicas
-
Siempre que se cambie el
programa de trabajo
-
Cuando se sustituyan los filtros
HEPA
-
Al cambiarla de lugar, incluso
dentro del mismo laboratorio
·
Se realizará mediante el
desinfectante que recomiende el fabricante y en las condiciones indicadas por éste.
·
Es conveniente levantar
la superficie de trabajo, limpiando y descontaminando por debajo de ella, una
vez a la semana.
·
Nunca se debe utilizar la
cabina como almacén transitorio de equipos o materiales de laboratorio. Esta
mala práctica
·
No introducir en la
cabina materiales que emitan partículas con facilidad, como algodón, papel,
madera y cartón. MANTENIMIENTO
DE LAS CABINAS DE SEGURIDAD BIOLÓGICA ·
Limpiar la superficie de
trabajo y el resto del interior de la cabina con periodicidad semanal.
·
Comprobar con frecuencia
semanal la lectura del manómetro.
·
Limpiar mensualmente
todas las superficies exteriores con un paño húmedo, a fin de eliminar el
polvo acumulado.
·
Revisar con periodicidad
mensual el estado de las válvulas interiores con que vaya equipada.
·
Proceder a su certificación
por una entidad cualificada, una vez al año. En
cualquier caso, seguir las instrucciones del fabricante que deben figurar en el
manual que acompaña al instrumento. QUÉ
ES EL RIESGO QUÍMICO
Riesgo
químico es aquel susceptible de ser producido por una exposición no controlada
a agentes químicos. Entenderemos por agente químico cualquier sustancia que
pueda afectarnos directa o indirectamente (aunque no estemos efectuando nosotros
mismos las tareas). Una sustancia química puede afectarnos a través de tres
(3) vías: inhalatoria (respiración – esta es, con muchísima diferencia, la
principal), ingestión (por la boca), dérmica (a través de la piel). EN
QUÉ TAREAS SE PUEDE PRODUCIR EL RIESGO QUÍMICO
Cualquier
tarea que implique manipulación de sustancias químicas (no hace falta que la
estemos desarrollando personalmente): realización de actividades docentes y de
investigación en laboratorios donde se manipulan reactivos químicos, tareas de
soldadura (humos), operaciones de desengrase, operaciones de fundición,
operaciones básicas (destilaciones, rectificaciones, extracciones), limpiezas
con productos químicos, aplicación de plaguicidas, etc… RECOMENDACIONES
GENERALES 1. En el laboratorio no está permitido fumar, comer ni beber. Tampoco se
almacenará comida o bebida alguna en frigoríficos situados en el mismo. 2. Se debe leer la etiqueta y consultar la ficha de datos de seguridad de
los productos antes de su utilización. 3. No se debe utilizar nunca ningún reactivo al cual le falte la etiqueta
del frasco. 4. Se deben etiquetar adecuadamente los frascos y recipientes a los que se
haya trasvasado algún producto o donde se hayan preparado mezclas,
identificando su contenido, a quién pertenece y la información sobre su
peligrosidad (reproducir etiquetado original). 5. Siga los procedimientos y protocolos de trabajo establecidos para las
tareas que se va a realizar. 6. Utilizar siempre vitrinas de gases para todas aquellas operaciones
en las que se manipula sustancias muy tóxicas, carcinógenas, teratógenas, mutágenas
y alérgenas, o para aquellas operaciones que generen vapores o que incluyan
manipulación de sustancias volátiles. 7. Trabajar siempre con los sistemas de extracción y renovación mecánica
de aire conectados. 8. Utilizar siempre los Equipos de Protección Individual que se requiera
(consultar procedimientos o protocolos de trabajo): como mínimo protección
ocular (gafas / pantallas faciales) y guantes tipo látex. 9. Asegurar la desconexión de equipos, agua, y especialmente de
gas al finalizar las actividades. 10.
No se trabajará NUNCA solo en el laboratorio o taller (BAJO
NINGÚN CONCEPTO ). 11.
Nunca se efectuará actividad alguna no autorizada o no supervisada
convenientemente. 12.
En laboratorio utilice siempre bata, en taller, ropa de trabajo. 13.
Se llevará el pelo siempre recogido, y no se llevará pulseras,
colgantes, mangas anchas, bufandas, etc., prendas sueltas, sandalias u otro tipo
de calzado que deje el pie al descubierto. 14. Se mantendrá el máximo orden y limpieza posibles dentro del laboratorio
o del taller (tanto a nivel de comportamiento personal, como a nivel material).
La siguiente relación siempre se verifica: DESORDEN
= POCA SEGURIDAD. LAS
PROTECCIONES COLECTIVAS E INDIVIDUALES FRENTE AL RIESGO QUÍMICO La
principal vía de entrada de contaminantes químicos al organismo es la
inhalatoria: a este aspecto, debe preponderar la utilización de protección
colectiva sobre la protección individual, utilizándose siempre que sea posible
los dispositivos tipo vitrina de gases, y sistemas de extracción y renovación
de la atmósfera de trabajo en el laboratorio o taller. Trate de adaptar sus
actividades para poder emplear este tipo de protección colectiva, restringiendo
al mínimo la necesidad de utilización de Equipos de Protección Individual
(mascaras de gases) siempre que ello sea posible (no siempre lo será:
seguramente en algunas operaciones será imprescindible su utilización, p.ej.:
durante operaciones de fumigación, trasvase de reactivos concentrados,
sobreprotección ante manipulación de sustancias extremadamente nocivas…).
Otras protecciones que siempre deberá utilizar cuando realice operaciones con
sustancias químicas son la protección ocular (gafas, pantallas faciales) y la
protección dérmica (guantes, cremas y barreras protectoras). EL
ALMACENAMIENTO DE SUSTANCIAS QUÍMICAS Aplique
siempre criterios de compatibilidad de sustancias químicas, si pretende
almacenarlas juntas (en algunos casos podrá hacerlo, y en otros no). Esta
información puede Ud. extraerla de diferentes fuentes, principalmente de las
hojas de datos de seguridad sustancias químicas (MSDS). Es conveniente así
mismo aplicar el criterio de “mínima cantidad” de sustancias químicas
disponibles: bajo el punto de vista de la seguridad, es un error almacenar
grandes stocks por comodidad o cuestiones económicas. Si los volúmenes o
cantidades de sustancias químicas a almacenar son significativos (por ej.
superiores en volumen a 50 litros en total), comuníquelo al Servicio de
Prevención de Riesgos Laborales, ART o bien SERVICIOS DE BOMBEROS ESPECIALIZADO
con el fin de poder adoptar las medidas correctoras oportunas.
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