Juicio oral a supervisor por trágica explosión en la refinería YPF -
Argentina -
Los operarios
hacían tareas de limpieza en la destilería. El acusado habría autorizado la
utilización de un reflector de 220 volts y 500 watts no apto para atmósferas
inflamables. El saldo: un muerto y tres heridos.
La
Fiscalía de Delitos Culposos de La Plata pidió ayer que sea juzgado en
audiencia oral y pública un supervisor de la Refinería La Plata de YPF, donde
hace cinco años se produjo una trágica explosión en la que falleció un
operario y resultaron con graves heridas otros tres.
El requerimiento de elevación a juicio fue solicitado por los fiscales de la
Unidad Funcional n° 10 de Delitos Culposos, María Scarpino y Carlos
Vercellone, por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.
La medida recayó sobre el montador Carlos Alberto García, apodado “Caio”,
de 33 años.
La resolución judicial a la que Trama Urbana tuvo acceso señala que “el 14
de setiembre de 2006, a las 22.30, dentro de la refinería de YPF, en la planta
denominada Topping D, sector Lubricantes, precisamente en el acumulador
denominado FA 1853, se encontraban efectuando tareas de limpieza tres
operarios con el respectivo permiso de Trabajo en Frío y otro a escasos metros
realizando tareas en otro acumulador”.
Los fiscales precisaron que “la atmósfera inferior del tanque FA 1853 se
encontraba desgasificada y ventilada, por lo que se suponía la realización del
trabajo de lavado en forma segura”.
Del dictamen fiscal surge además que “el supervisor responsable ejecutivo de
la tarea le indicó a uno de los operarios de nombre Jesús Bálsamo que tenía
que lavar el tanque desde afuera con la manguera de agua fría a través de la
boca del pasahombres”.
Y para efectuar esa labor, el mismo supervisor “le encomendó al operario
Felipe Ayala que iluminara con un reflector de 220 voltios y 500 watts de
potencia, el cual no se hallaba autorizado para la tarea encomendada, en virtud
de no ser de los clasificados como intrínsecamente seguros, es decir del tipo
antiexplosivos, que es el que se debía haber usado para la ocasión, y así
estaba prescripto en la guía de trabajo que YPF les entrega a las contratistas
antes de efectuar las tareas encomendadas”, consignaron los fiscales en su
resolución.
También dijeron que antes de la explosión los operarios Jesús Bálsamo y el
ya mencionado Felipe Ayala “le dicen al supervisor Carlos García que había
olor a gas, y éste, en vez de cumplir con su obligación de parar las tareas y
mandar a medir gases al personal de Bomberos, les contesta a los trabajadores
que continúen con la tarea echando agua”.
“Instantes después -enfatizaron los fiscales Scarpino y Vercellone-, al
acercar Felipe Ayala el reflector halógeno, no apto para atmósferas
inflamables, a la boca del pasahombre, es decir a la atmósfera explosiva, tomó
contacto con los gases y produjo la ignición de los mismos, con la consecuente
desflagración que ocasionó la muerta de Ayala, y las graves lesiones de los
operarios Jesús Balsamo, Miguel Santiago Rodríguez y Luis Caballero”.
Estos trabajadores, según refiere el dictamen fiscal, “tuvieron que ser
derivados a diferentes hospitales para su atención médica”.
“Imprudencia
y falta al deber de cuidado”
Para
los fiscales, “la conducta omitida por el supervisor Carlos García es no
haber detenido la tarea cuando los operarios le hicieron saber sobre el olor a
gas, y no haber impedido que Ayala usara un reflector halógeno no autorizado,
que convierte el trabajo en frío en uno caliente”.
“Ese accionar viola el deber de cuidado a su cargo para el resultado ocurrido:
su actividad está reglamentada en la guía de trabajo, por lo que ha incumplido
con sus obligaciones”. Según el fiscal Carlos Vercellone, el supervisor pudo
haber evitado el resultado muerte y las lesiones de los operarios.
“Bajo su dirección y responsabilidad se encontraban las tareas, por lo que es
pasible de reproche penal”, detalló el fiscal.
“De las propias manifestaciones del imputado surgen su imprudencia porque
admitió ser el responsable de la ejecución de la tarea, y que dejó trabajando
sólos a sus supervisados, sin recordar si llevaban los elementos de seguridad
colocados, reconociendo que eran empleados nuevos, y que el trabajo debía
hacerse en frío”.
http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-165456