Un
escape accidental de gas
tóxico obligó a evacuar el polideportivo en España
Los
hechos ocurrieron el viernes por la tarde y se registraron tres intoxicados
Sanidad inspeccionó las instalaciones y permitió abrirlas el día siguiente
ARRASATE.
DV. El polideportivo de Musakola fue desalojado la tarde del viernes tras
detectarse una fuga de hipoclorito sódico. Dos empleados y un usuario de la
instalación deportiva resultaron afectados con pequeños grados de intoxicación.
La nube tóxica se produjo por un error humano al cargar los depósitos. El
operario de empresa externa, encargada del suministro de productos químicos se
equivocó de toma, en lugar de conectar con el depósito del cloro lo hizo con
la del ácido clorídrico. «La combinación generó una nube tóxica que empezó
a dar un tono verdoso a la sala de máquinas, y picor y sensación de quemazón
en la garganta a los presentes», apuntaban desde el polideportivo.

En la imagen el camión que suministró el hipoclorito sódico en la toma
equivocada.
El escape alcanzó otras dependencias a través de los circuitos de aireación y
obligó a desalojar el centro deportivo. Unas catorce personas entre
trabajadores y usuarios, fueron evacuados a las piscinas exteriores para evitar
posibles intoxicaciones. Tres personas tuvieron que ser atendidas en urgencias,
un trabajador de mantenimiento, un socorrista y un usuario de las piscinas que
sufre de asma. El diagnostico de los afectados fue intoxicación leve y tras
aplicarles oxigeno no precisaron ingreso. La rápida actuación del personal
de Musakola evitó consecuencias más graves y las instalaciones se cerraron por
precaución.
Tras el incidente Sanidad inspeccionó el polideportivo, concluyó que no había
peligro ninguno para los usuarios y los trabajadores y dio permiso para que el
recinto se abriese al día siguiente. La carga de ácido donde se produjo la
reacción, se llenó de agua para dosificarlo y para que no acarreara problemas
más adelante. Todo quedo en un gran susto.
Efectos
El cloro es el desinfectante universal, activo frente a todos los
microorganismos. En general,
se utiliza en forma de hipoclorito sódico, con diversas concentraciones de
cloro libre.
Se trata de un enérgico agente oxidante, corrosivo para los metales. La
inhalación de este producto produce tos, dolor de garganta, enrojecimiento,
sensación de quemazón y dolor abdominal.
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