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Una avería en Repsol provoca la alarma entre vecinos y empleados

UNA UNIDAD DE PRODUCCIÓN EMPEZÓ A EMANAR HUMO AMARILLO QUE OLÍA INTENSAMENTE A AZUFRE

La empresa asegura que fue una "parada no prevista pero controlada". Tras dejar salir el gas, las chimeneas emitieron una gran llamarada que se resolvió en un espeso humo negro.

La planta de Repsol YPF sufrió ayer una avería que fue calificada de simple "incidencia" por la empresa pero que alarmó al vecindario durante toda la mañana y a los trabajadores, al menos, en un primer momento.

Según el portavoz de la refinería, Miguel Gutiérrez, un "fallo" en un equipo obligó a una "parada prevista pero no controlada" en la unidad de FCC (Fluid Catalytic Cracking), destinada a la producción de gasolinas y gasóleos. Los sistemas automáticos de control activaron los procesos automáticos de seguridad, de forma que los líquidos que se encontraban en el interior de la unidad fueron derivados a los tanques, mientras que los gases fueron derivados a la antorcha y a las chimeneas. Esta última fase fue la que atemorizó a los vecinos, porque produjo unas llamas y unas humaredas más intensas de lo habitual.

La avería movilizó a los equipos de seguridad de la factoría, que dieron aviso a Protección Civil para que informase a la población del entorno de que la situación no entrañaba riesgo. También, estaban alertados los Bomberos, que al final no tuvieron que intervenir ni en el sistema de producción ni en una, al menos protocolaria, evacuación del personal.

Los vecinos aseguraban que el humo, de un amarillo intenso, que empezó a emanar la planta desde las 11.45 horas, tenía exactamente el mismo color que el derrame que se produjo hace un año en la cala de Bens y que ha llevado a los tribunales a algunos directivos de la refinería. El humo olía fuertemente a "huevo podrido o azufre", a pesar de que la chimenea por la que salía el gas no pertenece a la unidad del complejo que trabaja con este mineral.

Pese a que Gutiérrez aseguró que las emanaciones no fueron tóxicas y no revistieron peligro "ninguno", las molestias afectaron, sobre todo, a los vecinos del lugar de Nostián. El fuerte viento racheado de ayer empujó en dirección a este grupo de casas el mal olor, y los vecinos se asustaron porque hasta bien entrado el mediodía no dispusieron de ninguna información que explicase los alarmantes fenómenos que presenciaban desde fuera de las instalaciones.

Tras los gases amarillos, que derivaron pasados unos minutos a un beige cada vez más pálido, vino la enorme llamarada de una de las antorchas, la más próxima a Pastoriza. El fuego destacaba contra el cielo oscuro del temporal, y se resolvió luego en una espesa bocanada de humo negro.

El gas de color amarillo o beige, según fuentes de la plantilla, es el que emite el catalizador que se fabrica en FCC cuando arde. Esta sustancia que se emplea en el proceso de refinado del petróleo es altamente tóxica. Sin embargo, cuando se emprendió la cadena automática para solventar la avería, en las instalaciones, según Miguel Gutiérrez, reinó la "tranquilidad absoluta".

Un operario llegó a declarar a la prensa que por la mañana había estado trabajando en sofocar una fuga, pero Gutiérrez desmintió más tarde esta información y dijo que no hubo tal fuga, sino sólo "una parada controlada de unas unidades". Esta parada controlada activó a continuación el sistema de emergencia que "deriva los gases de forma controlada hacia las salidas de seguridad y los humos hacia las chimeneas".

Seguridad ciudadana

Según Miguel Gutiérrez, "la planta de Repsol en A Coruña lo que quiere garantizar a todo el mundo es que estas operaciones no implican el menor riesgo y forman parte del protocolo de reanudación con el que se ponen de nuevo en marcha las estas instalaciones" de la refinería.

Por su parte, el comité de empresa de Repsol Ypf no ha atribuido esta avería a fallos en el sistema de seguridad y señaló que los trabajadores estaban "tranquilos" porque la situación estaba "controlada". Alberto Ferreiro, secretario del comité y miembro de la CIG (Confederación Intersindical Galega, sindicato mayoritario en la refinería) rechazó la posibilidad de que la avería entrañase peligro, sin embargo, recordó que su grupo "está constantemente reclamando medidas de seguridad en cuanto a prevención". "Hay que desarrollar este aspecto", dijo al mediodía, "porque lo que vimos por la mañana es una cosa totalmente imprevista".

Hoy está programada una reunión entre la dirección de recursos humanos de la refinería coruñesa y el comité para dar a conocer más detalles de lo ocurrido ayer.

 

 

Foto

Unos sacos terreros bloqueaban ayer una canalización de salida de una de las balsas

http://www.laopinioncoruna.com

 
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