Madrid-
Todas las alarmas se encendieron anoche en el cuartel general de la Policía y
de los Bomberos cuando el 112 les transmitió una llamada de una residencia en
la que se alojaba una delegación de religiosas del Ángel de la Guarda. «Las
mujeres no se encuentran bien, huele raro y muy fuerte», dijo una voz al otro
lado del teléfono. «Estamos en la calle Pintor Moreno Carbonero, en el número
36. Las religiosas me dicen que no se encuentran bien, que les duele la cabeza».
Y no hizo falta más para que, de inmediato, una patrulla de la Policía se
desplazara hasta el lugar.
Era normal que a las mujeres les doliera la cabeza. Porque lo
que estaban respirando era un gas tóxico. Los datos del suceso todavía no están
muy claros. Al parecer, todo comenzó en un laboratorio «semiabandonado»,
ubicado en las proximidades de la Avenida de América. Según Emergencias, en
ese laboratorio había un bidón del que se escapó el citado gas, que, según
las primeras investigaciones, podría ser ácido cianhídrico.
El laboratorio está situado en el número 36 de la calle
Pintor Moreno Carbonero, donde se encontraba el bidón. Por qué motivo se
expandió el gas es algo que, al cierre de esta edición, todavía se desconocía.
El caso es que el siniestro se debía estar larvando desde hacía tiempo, ya
que, según fuentes de la investigación, desde el día anterior las madres de
la congregación, que estaban en Madrid de paso y hoy mismo tenían previsto
partir, ya habían denunciado el fuerte olor y se quejaban de dolores de cabeza.
De hecho, las 17 religiosas que han resultado intoxicadas
sufren fuertes dolores de cabeza e irritación de los ojos, por lo que fueron
siendo atendidas por miembros del Samur en la residencia «La Guindalera»,
situada justo enfrente del lugar del suceso.
Máxima protección
Los momentos más tensos del siniestro se produjeron después
de que se evacuara la residencia en la que se encontraban las hermanas del Ángel
de la Guarda. Cinco bomberos que trataron de entrar a la fábrica de la que
procedían los gases resultaron también intoxicados ya que no tenían la máxima
protección imprescindible en estos casos.
Una vez que ocurrió esto, las autoridades no dieron más
ocasión para las dudas . Los cuerpos de seguridad establecieron todos los
protocolos. En primer lugar, acordonaron la zona para evitar que nadie pudiera
entrar en la calle del siniestro y tampoco en ninguna de las aledañas. «No
sabemos a qué nos enfrentamos, pero tampoco los afectados estaban muy graves»,
explicaba un portavoz de seguridad. En segundo lugar, desde el teléfono de
emergencias, 112, se llamó, uno por uno, a todos los vecinos a sus casas para
tranquilizarles pero a la vez instarles a que permanecieran en el interior del
hogar y con las ventanas cerradas. Se trataba de un gas todavía desconocido, y
aunque no tenía por qué ser muy dañino, no estaba de más tomar precauciones.
Después, los bomberos, vestidos con trajes especiales para
evitar la contaminación -llamados NBQ-, se fueron introduciendo en el interior
del laboratorio con el propósito de extraer el bidón para que pudiera ser
estudiado por los expertos y determinar así cuáles pueden ser las
consecuencias de su inhalación, así como las causas del vertido.
Mientras toda esta operación se llevaba a cabo, decenas de
agentes de la Policía Municipal y de la Nacional controlaban el tráfico en la
zona y desviaban a los vehículos que trataban de atravesarla, e incluso también
a quienes trataban de llegar hasta sus propias viviendas.
La zona permaneció acordonada durante buena parte de la
noche. Al parecer, el gas que salió del bidón podría tratarse de una variedad
tóxica llamada cianhídrico que precisamente suele causar los mismos trastornos
de los que se quejaban las religiosas, esto es: dolor de cabeza, mareos y
escozor en la piel y sobre todo en los ojos. En cualquier caso, los servicios de
emergencias trataron de tranquilizar a los que sufrieron las consecuencias del
gas. Hoy se sabrá a quién pertenece la fábrica abandonada.
http://www.larazon.es/
Un
vertido de gas tóxico de un laboratorio afecta a 26 personas en Madrid
El
escape de gas se encuentra ya controlado
04/09/2006
Madrid.
(Efe).- l escape de gas tóxico registrado en una fábrica abandonada, ubicada
en las proximidades de la madrileña Avenida de América y que afectó a 26
personas, se encuentra controlado, informaron fuentes de Emergencias Madrid.
El vertido se produjo a las 20.15 horas del domingo en un laboratorio situado en
el número 36 de la calle Pintor Moreno Carbonero, donde se encontraba el bidón
que contenía el gas tóxico y que, tras expandirse por causas que se
desconocen, afectó a 17 monjas de una residencia anexa que pertenece a las
Hermanas del Angel de la Guarda.
También resultaron intoxicados, con fuertes dolores de cabeza, mareos e
irritación de ojos, cinco bomberos del Ayuntamiento de Madrid y cuatro policías
municipales que intervinieron en la extracción y traslado del bidón. Las
mismas fuentes señalaron que algunos vecinos del barrio habían manifestado su
malestar hacia varios días al presentar irritación en los ojos y en la piel,
sin causa aparente.
Los miembros del Samur trasladaron a todos los que sufrieron las consecuencias
del escape a la residencia "La Guindalera", situada enfrente del lugar
del suceso, hasta que se recuperaron de los síntomas que presentaban y se
determinó el material que los había causado.
Fuentes del cuerpo de Bomberos precisaron que el producto expandido era ácido
cianídrico, un material "tóxico y corrosivo, muy irritante para los ojos
y para la piel", aunque no causó lesiones graves a los perjudicados porque
el tiempo de exposición fue breve.
Los Bomberos, vestidos con equipos de protección completa, localizaron el gas
en un bidón sin etiqueta con capacidad para treinta litros si bien no se ha
precisado la cantidad que se vertió. En el lugar del suceso se detectó que había
más bidones, por lo que la situación de riesgo era aún mayor, según estas
fuentes, y además se detectaron otros materiales tóxicos como óxido de
etileno y cloro, probablemente fruto de la reacción química del ácido.
Como medida preventiva y hasta que se solventase la situación de riesgo,
Emergencias 112 envío un mensaje a 241 abonados del servicio telefónico
residentes en un área de 100 metros en torno al lugar del accidente,
recomendando a los vecinos que mantuvieran las ventanas cerradas para evitar
nuevas intoxicaciones.
La zona permaneció acordonada hasta las 00.45 horas en que el 112 avisó a los
vecinos de que la situación se había normalizado y de que no sufrían ningún
riesgo para su salud.
Se estén investigando las causas del accidente así como las responsabilidades
que se puedan derivar para el propietario de la fábrica al encontrarse en
situación de abandono material peligroso, informaron a EFE fuentes policiales.
http://www.lavanguardia.es
4/9/06
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