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República Dominicana

“Rockash: La tragedia de una irresponsabilidad

La irresponsabilidad imperdonable de permitir la entrada ilegal del rockash a nuestro territorio tiene que recaer en la persona del ex – Secretario de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales y, naturalmente, en su subalterno.

Héctor M. López

Todo el mundo en el país y muchos en otros lugares, saben de la situación escandalosa causada por la introducción ilegal al territorio nacional, de desechos generados por la combustión de carbón de piedra para la producción de electricidad.

La versión más escuchada es que esos desechos provienen de Puerto Rico, aunque algunos han dicho que, realmente, los mismos fueron originados en territorio continental estadounidense.+

La verdad es que no importa su procedencia, lo muy cierto es que fueron tirados, irresponsablemente, sin ningún criterio técnico de protección para el entorno, en los lugares menos indicados, por la gravedad de los daños potenciales y reales que esos desechos han podido causar, sobre todo, si por los arrastres de las lluvias sus componentes químicos penetran en la cadena trófica o se hayan filtrado a las aguas subterráneas, accidentes que han tenido que suceder en el caso que nos ocupa. 

ROCKASH: La palabra compuesta inglesa “rockash” se ha puesto de moda debido a la amplia cobertura periodística que se le ha dado al caso. Con la finalidad de facilitar una mayor comprensión del insólito acontecimiento, haremos algunas explicaciones simplificadas: “Rock” es roca y “ash” es ceniza, o sea, de lo que se trata es de la, extremadamente, fina ceniza  resultante de la combustión de carbón de piedra molido para calderas, empleadas en termoeléctricas. Esa ceniza, llamada “Flyash”, por ser tan fina es difícil de manejar por lo que tiene que ser mojada, lo que hace posible su apilamiento y transporte y lo que la convierte en especie de pequeñas rocas. 

CARBÓN DE PIEDRA: El llamado carbón de piedra, no es un verdadero mineral, es más bien un compuesto orgánico de variadas clases, formado por los remanentes de árboles, arbustos y plantas que se desarrollaron hace millones de años, durante periodos climatológicos uniformemente moderados y húmedos. El carbón de piedra consiste en cantidades variadas de carbón vegetal fosilizado, materiales volátiles y de impurezas como sulfuro, fósforo, materiales de rocas incombustibles, humedad y otros. Existen varias clases de carbón de piedra: Lignito, de bajo rango, con un alto contenido de humedad; Bituminoso, con un alto contenido de carbono e hidrógeno, es la variedad más abundante  y alcanza rangos desde medio a alto; Antracita o hulla seca, es el más duro, arde con dificultad y tiene poca llama. Le caracteriza un lustre brillante, puede ser pulido y convertido en joya. 

PROCESO DE TRANSFORMACIÓN DEL CARBÓN DE PIEDRA: El remanente de árboles, arbustos, etc., que a través de un proceso de millones de  años, es cubierto por capas de sedimentos y sometido a grandes presiones, convierte ese remanente, primero en lignito, con presiones aún mayores, se torna en carbón bituminoso y finalmente, con las presiones extremas resultantes del plegamiento de la tierra para formar montañas, se produce la antracita. Es en este complejo proceso que el carbón de piedra se mezcla con una serie de metales pesados y otros elementos químicos que causan graves daños a la salud y existencia de los seres vivos, incluyendo al hombre, naturalmente. 

COMPONENTES QUÍMICOS Y SUS EFECTOS EN HUMANOS: La gama de elementos presentes en el rockash son los siguientes: Boro, vanadio, cobre, litio, níquel, bismuto, cromo, cinc, aluminio, lantano, cobalto, molibdeno, galio, germano, berilio, estaño,  mercurio y otros, en diversas concentraciones.

En un mayor o menor grado, estos elementos tienen efectos negativos sobre la salud animal (humana): Berilio; es uno de los más tóxicos, se acumula en los pulmones produciendo beriliosis, una enfermedad grave, es carcinógeno con sólo ser inhalado. Bismuto; metal considerado horriblemente tóxico, daña riñones e hígado. Mercurio; ataca el sistema nervioso y causa la muerte.

Níquel; tiene propiedades carcinógenas. Estaño; provoca lesiones hepáticas y disminuye duración de la vida. Aluminio; se acumula en los tejidos del cerebro, pulmones, hígado, órganos reproductivos, riñones, huesos y el estómago.

Cobre; es absorbido por los pulmones, el tracto gastrointestinal y la piel y afecta el hígado, los pulmones, el bazo, corazón, estómago, ojos, huesos, uñas y cabellos. Cinc; causa diarrea, vómitos, hemorragias y limita el sistema inmunológico.

Molibdeno; causa dolores en las coyunturas, parte baja de la espalda, el estómago y produce inflamación en la parte baja de las piernas y los pies. Cobalto; es radioactivo y no puede ser destruido en el medio ambiente, sólo puede cambiar su forma.

Su toxicidad causa náuseas, vómitos, diarreas, hemorragias, daña los pulmones, el hígado, los riñones, causa dermatitis, destruye las células, provoca estado de coma y la muerte.

Cromo; al ser inhalado causa irritación, sangrado, úlceras y perforaciones en las fosas nasales, ingerido causa trastornos estomacales, úlceras, convulsiones, daños al hígado y riñones, es carcinógeno, causa cáncer en los pulmones y la muerte. Vanadio; este metal es considerado como de una alta toxicidad y puede causar cáncer del pulmón cuando es inhalado.

El principio del uso del carbón de piedra como combustible, afectó la vida de las personas de una manera tan trágica, que durante el reinado de Eduardo I, en la Inglaterra del 1239-1307, fue instaurada la pena de muerte a los encontrados culpables de quemar carbón de piedra. Por la prensa nos hemos enterado de los problemas de salud experimentados por las personas de Sánchez y Manzanillo, relacionados al rockash abandonado en sus entornos, aunque lo peor llegará en los años por venir, por los efectos retardados y acumulativos de esos metales tóxicos. 

COMO LLEGAN LOS COMPONENTES QUÍMICOS DEL ROCKASH A NUESTRAS MESAS: Vamos a poner el ejemplo del rockash tirado en Sánchez, Samaná y como los elementos químicos que contiene penetran la cadena trófica o sea, el proceso alimentario de una diversidad de especies cuyo destinatario final es el hombre.

La Península de Samaná es una de las regiones geográficas del país que registra los promedios de precipitación pluvial más elevados, lo que ha permitido que una y otra vez las lluvias hayan lavado las toneladas de rockash apiladas a la intemperie en la cercanía de la Bahía y por efecto de las escorrentías, sus componentes químicos tóxicos lleguen a las aguas marinas y penetren a las aguas subterráneas por filtración, con sus graves consecuencias. 

La Bahía de Samaná funciona como un enorme estanque donde se originan importantes procesos biológicos que determinan la proliferación de diferentes especies marinas, que sirven de alimento a ellas mismas y al hombre.

Es bien conocido que la zona de Sánchez se caracteriza por su producción pesquera, debido, entre otros factores, a la descarga de material orgánico que aporta el río Yuna y a la gran cantidad de mangles que crecen en la línea costera occidental de la Bahía, lo que permite la reproducción y el desarrollo, con un grado significativo de seguridad, de muchas especies de peces y otras.   

Cuando las lluvias caen sobre el rockash, que es, básicamente, ceniza de carbón de piedra endurecida, se inicia un proceso de desintegración en pequeñísimas partículas (se miden en micrones), las cuales son arrastradas por las escorrentías a la superficie caliente de las aguas de la Bahía, que a medida que se van enfriando, comienzan a descender, provocando un movimiento circulatorio que arrastra esas partículas tóxicas a zonas más profundas, donde habitan el lambí, los camarones, meros, pargos y otras especies bentónicas (de profundidad).

Ya en el fondo, esas partículas son consumidas por el fitoplantum y absorbidas por las macro plantas marinas (algas), las que sirven de alimento a especies de peces herbívoros (como el loro) y éstos (los herbívoros) a su vez son ingeridos por especies como el mero y el pargo. Las ostras de mangles, el lambí, las sardinas, la cachapeta, el pez preferido como alimento de la colirubia, son especies filtradoras que tienen la habilidad y capacidad de absorber partículas, incluyendo, naturalmente, esas partículas de metales pesados. Así mismo, los camarones (de gran producción en Sánchez) antes de su estado de post larva absorben toda clase de partículas para obtener nutrientes o veneno, en el caso que estamos tratando.  

Hay un detalle que es fatalmente interesante, las partículas tóxicas de metales pesados, cuando pasan de un eslabón a otro de la cadena trófica, aumenta su toxicidad en un 20% ó más. Es decir; si la cachapeta filtra (come) el zooplantum contaminado y ésta es ingerida por la colirubia, la cual es entonces comida por el carite, tendríamos que el grado tóxico de la contaminación original habría aumentado en un 60% ó más, ya que un buen número de las especies marinas tienen la cualidad de absorber, acumular y aumentar los efectos tóxicos de los elementos que ingieren. La ciguatera que algunas especies de peces producen en cierta época del año, es un caso de envenenamiento tóxico típico y muy conocido entre los dominicanos. 

LA TRAGEDIA DE UNA IRRESPONSABILIDAD: La tragedia del rockash consiste en el número de personas que se han enfermado, que se están enfermando (porque aún esos desechos permanecen en los mismos lugares donde fueron depositados) y que, desgraciadamente, seguirán enfermándose y muriendo cuando coman especies marinas pescadas o capturadas en las Bahías de Samaná y Manzanillo, aunque de los detalles de las verdaderas causas de las víctimas fatales nunca nos enteraremos, por la falta de una legislación que haga obligatoria las necropsias en el país. La irresponsabilidad imperdonable de permitir la entrada ilegal del rockash a nuestro territorio tiene que recaer en la persona del ex – Secretario de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales  y, naturalmente, en su subalterno, el  ex - Subsecretario de Estado de Gestión Ambiental René Ledesma, quien está siendo enjuiciado con otros, por su participación protagónica en ese “affair”.  

La Ley 218 del 2 de agosto de 1982, originada para frenar las intenciones de un grupo de vivos enquistados en el poder político de entonces, para obtener pingües beneficios con la entrada y posterior depósito en Oviedo de lodos cloacales provenientes de Estados Unidos, prohíbe, simple y llanamente, la introducción al país, por cualquier vía, de, entre otras cosas, desechos tóxicos provenientes de procesos industriales, y el rockash es un desecho, indiscutiblemente tóxico, que provino de una industria generadora de electricidad.

Fue una sorpresa desagradable y triste aceptar que la entidad del Estado que tiene entre sus objetivos: “La prevención, regulación, y control de cualquiera de las causas o actividades que causen deterioro del medio ambiente, contaminación de los ecosistemas y la degradación, alteración y destrucción del patrimonio natural y cultural”, y que además tiene como unos de sus principios fundamentales el siguiente: “El criterio de prevención prevalecerá sobre cualquier otro en la gestión pública y privada del medio ambiente y los recursos naturales. No podrá alegarse la falta de una certeza científica absoluta como razón para no adoptar medidas preventivas y eficaces en todas las actividades que impacten el medio ambiente, conforme al principio de precaución.”

Que haya sido, precisamente, la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la que expidiera el permiso infame para la introducción al país del rockash, para luego abandonarlo en lugares inadecuados y peligrosos para la salud pública. 

La razón que alega el ex Secretario de Medio Ambiente para no cargar con el peso de la responsabilidad que tuvo en la introducción del rockash al país, es que él le había dado un poder al Subsecretario Ledesma por medio del cual, éste podría actuar a su libre albedrío. Esta es, sin lugar a dudas, la mayor irresponsabilidad de un funcionario de alto rango de que hemos tenido conocimiento, sobre todo si tomamos en cuenta, en el caso que nos ocupa, que la Ley 64-00, del 18 de agosto del año 2000, que es la Ley Orgánica de la Secretaría de Medio Ambiente, en ninguna de sus partes autoriza al incumbente a otorgar tales poderes, lo que hizo con más de una Subsecretaría, y lo que permitió toda clase de despropósitos, pues los Subsecretarios agraciados tomaron esos poderes como patentes de corso.

En el curso de este proceso trágico el ex Secretario y ex Subsecretario violaron el numeral 14 del Art. 41 y los Artículos 78, 82, 90 (numeral 1) y el 103, del la Ley 64-00, entre otros. En razón al Art. 103, las nuevas autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente, han tomado mucho tiempo en la disposición definitiva del rockash, para evitar que siga siendo un foco peligroso de contaminación y recién en estos días, es que se ha convenido en un contrato con dos empresas y a un costo de más de $30, millones de pesos, para disponer en forma más o menos segura del rockash

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