El Gobierno presentó
una querella formal contra la empresa AES Corporation en el
Tribunal Federal de Distrito Norte del Estado de Virginia, en
los Estados Unidos, por el depósito de miles de toneladas de
cenizas, provenientes de la planta termoeléctrica de AES en
Guayama, Puerto Rico, sustancia conocida como rockash en las
costas de la República Dominicana en 2003 y 2004.
El objetivo de la demanda es
buscar indemnización por daños y perjuicios a la soberanía
nacional, el medioambiente, la economía, la salud, y el
bienestar del pueblo de Samaná y Montecristi, además de
compensar los gastos del retiro de la ceniza.

(Ayer, la oficina local de
la AES reaccionó de la siguiente manera: "Dado que este es
un tema legal, se tiene que dirimir en el ámbito que
corresponde, por lo tanto AES está preparada para
defender su posición").
A finales del 2003, unas
30,000 toneladas de cenizas fueron depositadas en Manzanillo,
entre un manglar y el parque nacional de Montecristi.
A inicios del 2004, por lo
menos 27,000 toneladas fueron arrojadas sobre la costa norte de
la bahía de Samaná, en una zona marítima establecida para
proteger a las ballenas jorobadas que llegan a la bahía de
Samaná cada invierno para dar a luz y acoplarse.
Al dar a conocer la
información, la Secretaría de Medio Ambiente dice que los
efectos de las cenizas mal colocadas han sido variados: nubes de
polvo alcalino provocaron lesiones en la piel, problemas
respiratorios, y incluso algunas muertes, especialmente entre
los obreros que trabajaron en la descarga sin protección
adecuada, entre los ancianos y los niños, la población más
sensible en las comunidades aledañas.
Asimismo, que el daño económico
sucedió a raíz del descalabro del turismo en las zonas
cercanas, haciendo caer la actividad económica en toda la región.
Mientras circulaban rumores sobre los efectos tóxicos de la
ceniza, la industria pesquera en la región también se vio
afectada. "En la actualidad aún se hacen presentes los daños
ocasionados. La ceniza es un contaminante serio del
medioambiente, con alta alcalinidad y otras propiedades químicas
cuyos efectos medioambientales no han sido establecidos con
precisión, sobre todo cuando se trata de cantidades en miles de
toneladas", dice.
Advierte que se demostrará
que agentes o contratistas de AES, haciendo uso de recursos,
recurrieron a sobornos, amenazas de muerte, y asalto físico
para eliminar la oposición a la llegada de la ceniza a las
costas de RD.