Francia
se enfrenta a Holanda por un vertido tóxico en Costa de Marfil
El
pasado mes de mayo acababa el calvario del buque Clemenceau tras meses de
un lado a otro esperando un lugar en el que reposar. Tras los intentos
infructuosos del gobierno galo para conseguir que países como India, en
los que las leyes ambientales brillan por su ausencia, se encargaran del
desguace de este portaaviones, al final el Clemenceau regresó a casa.
Ahora
Francia se indigna al conocer que un buque de bandera holandesa, el
"Probo Koala", perteneciente a la empresa Trafigura Beheer BV,
ha provocado un vertido tóxico que se ha saldado con tres muertos,
cientos de personas hospitalizadas y una importante crisis política en
Costa de Marfil, otro país que no destaca precisamente por su protección
medioambiental.
Es
decir, que a Francia le horroriza que sean otros los que hagan lo mismo
que ella hace: enviar sus chatarras peligrosas a países tercermundistas
para evitar tener un problema en su territorio y 'largarle' el problema a
otros.
El
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha anunciado la
apertura de una investigación a solicitud del Gobierno de Costa de Marfil
para determinar el origen de los desechos tóxicos vertidos en una zona
muy poblada de Abiyán, la capital comercial de ese país.
El
vertido tuvo lugar el pasado 19 de agosto y, según datos de Naciones
Unidas, ha provocado hasta el momento la muerte de tres personas y la
intoxicación de cerca de 3.000 por la inhalación de gases.
La
investigación "intentará determinar si esos residuos están
vinculados con una exportación ilegal procedente de Europa y tratará de
establecer responsabilidades", indicó hoy esa entidad mediante un
comunicado.
Expertos
de la Secretaría que vigila la aplicación de la Convención de Basilea
sobre el movimiento transfronterizo de desechos contaminantes, bajo la
administración del PNUMA, estarán a cargo de las pesquisas.
"En
la medida que los flujos de comercio mundial aumentan y que los controles
elevan el coste de la eliminación de los residuos tóxicos en los países
desarrollados las oportunidades e incentivos para el tráfico ilegal de
desechos seguirán creciendo", lamentó el director ejecutivo del
organismo medioambiental de la ONU, Achim Steiner.
Las
autoridades marfileñas argumentan que permitieron que la embarcación
vertiera su carga porque creían que se trataba de aguas residuales. Como
consecuencia del escándalo que ha generado ese incidente, el primer
ministro de Costa de Marfil ha decidido la disolución del actual Gobierno
de transición.
De
acuerdo a la Convención de Basilea, cualquier país que exporte desechos
tóxicos debe obtener previamente la autorización del país importador.
Asimismo, debe contar con un permiso en que se detalle el contenido y el
destino de esos residuos y que acompañe la carga durante todo su
trayecto. Según la misma normativa internacional, en caso de comercio
ilegal, el responsable está obligado a recuperar los desechos y pagar el
coste de los daños y de la limpieza que se requiera.
Por
su parte, la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de la ONU
confirmó hoy haber recibido una petición de ayuda internacional por 13,5
millones de dólares "para dar una respuesta a corto y medio
plazo" a esa crisis medioambiental. "Las autoridades nacionales
han señalado que no tienen la capacidad para realizar una evaluación
completa ni para hacer frente al problema", indicó la entidad.